La Valencia Marítima brilló con su Semana Santa que da paso a San Vicente Ferrer

Abril a días, lluvioso traerá un mayo florido y hermoso hemos vivido intensamente LA SEMANA SANTA DE VALENCIA que es y será siempre MARINERA y el Altar de la Playa ya vibra con San Vicente.

Con el estallido de color de la primavera y junto al rumor de las olas del mar 31 hermandades, cofradías y corporaciones agrupadas en la Junta Mayor de la Semana Santa Marinera de Valencia, han proclamado en las procesiones por las calles del Grao, Canyamelar, y por supuesto el Cabanyal, señor Puig, que la Semana Santa de Valencia es y será siempre Marinera.

 

Desde el jueves de la Retreta, ESdiarioCV, junto la APPV y EOS, puso en valor esta incomparable fiesta, con un foro, con políticos que hemos visto enfundarse los hábitos las guerreras o los velos, con Fernando, Eusebio, Sandra, o Carles.

Pero más importantes que los políticos es que, detrás de esas caras tapadas por los capirotes, se esconden rostros de familiares de antiguos pescadores y marineros, vecinos, sagas familiares de estos lares, que sienten un cosquilleo en su cuerpo cuando suena el tambor y la corneta y marcan el paso, empezando con el pie izquierdo al oír el redoble. La tradición familiar es uno de los ejes de la fiesta grande que hemos vivido intensamente con fe y pasión, con recogimiento y devoción, y con alegría desbordante por la Resurrección de Cristo.



Un año de trabajo que ha culminado en nuestras calles, con la impronta de personas que lideran sus hermandades y cofradías, estén o no en las directivas de las mismas. Hay nombres y apellidos que son innatos a algunas de ellas. Todos sabemos que la personalidad está formada por dos elementos: temperamento, que se hereda, y carácter, que se modifica constantemente a través de los cuatro ambientes que influyen en nosotros desde que nacemos hasta que morimos. Los cuatro ambientes que influyen en nuestro carácter son el familiar, el escolar, el social y el laboral. La personalidad de muchas de ellas está imbuida del temperamento y carácter de sus líderes, que, ciertamente y a lo largo de la historia de muchas, ha sido cambiante, pero también es verdad, que hay apellidos que se repiten generación tras generación.

En 1930, un periodista, que terminó en el exilio mexicano como Joaquín Sanchis Nadal, en la Correspondencia de Valencia, recogía lo siguiente: “…Nosotros, que hemos seguido paso a paso el proceso de la creación de tales festejos, sabemos como pocos el inmenso valor que éstos tienen, ya que todo lo conseguido se debe únicamente al decidido empeño y al entusiasmo de los hijos de estas populosas barriadas marineras, hombres que sienten como pocos el amor debido a las tradiciones y a las costumbres de los mayores”.

Y así ha sido un año más. El Domingo de Ramos rememoramos la Entrada Triunfal en Jerusalén, y el que suscribe, junto con su familia, al igual que muchas otras, participamos en la Procesión de las Palmas. Nos abrazamos a Cristo tanto mi hijo mayor como yo, en mi caso bajo la advocación del Buen Acierto en su solemne traslado, y luego vivimos una tarde intensa de un barrio a otro para captar vídeos y fotos para mantener la llama semanasantera encendida las restantes 51 semanas.

El Lunes Santo fue solemne en los tres barrios de la Valencia Marítima, aunque me quedo con el Encuentro del Cristo de los Afligidos, Patrono del Cañamelar con María Santísima de las Angustias, bajo la atenta mirada del Cardenal Antonio Cañizares, y con la magistral interpretación del Cant de La Carchofa de Rigoberto Cortina, con un granadero ilustre como Vicente Andreu a la batuta.

El Martes Santo volvimos a tener entre nosotros a nuestro pastor, el arzobispo, monseñor Cañizares oficiaba en Nuestra Señora de los Angeles, y presidía la Procesión del Pretorio en el Cabanyal. Muerte y Resurrección bendecía un nuevo estandarte en su 50 aniversario, que Mari Carmen Rodríguez había hecho con esmero y amor.

El Canyamelar brilló con luz propia cuando los Pretorianos impusieron su insignia de oro al CIMIC, ese baluarte del Ejército español que tantas misiones civicas y humanitarias viene realizando, Luis Pizá y sus pretorianos estaban emocionados. Y a su vez felices porque concejales como Maite Girau, edil de Deportes y Sanidad, y Maria Jesús Puchalt, y el funcionario Julio Aguado, del Grupo Popular estuvieran con ellos.

Y sobre todo fue realmente emotivo volver a ver a un miembro de la familia Illueca en las Reales Atarazanas, en este caso a Rosa Mari Illueca Dobón, que quiso estar junto a su sobrina Alicia, rezando por todos los que fundaron en su día esta Real Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, en ese emblemático lugar, y que fue acogida con sumo cariño por Mari Carmen Marín, presidenta del colectivo, Rafa Martos, hermano mayor y el propio Benito Román Vicepresidente de Junta Mayor, que también fue presidente de os Nazarenos en su día.

El Miércoles Santo no suelo faltar a la procesión del Cristo de la Concordia. Allí estaba el edil Manolo Camarasa. Ambos fuimos pregoneros de la fiesta de Cristo Rey de esta Pontificia y Real Hermandad. Su presidente, Manuel Rosa, y su junta se desviven junto al querido párroco José Mera, por esta hermosa advocación. El obispo auxiliar, Arturo Ros, estuvo con ellos.

Y nuestro prelado volvió a la Valencia Marítima para presidir la Procesión del Silencio de la Cofradía de Jesús de Medinaceli, por las calles del Grao, junto al párroco José Vicente Calza, un sacerdote que cuenta con mi admiración por su gran labor pastoral en la comunidad parroquial de Santa María del Mar, y por ser hombre sin dobleces, que su sinceridad es virtud, aunque a, veces, conlleve alguna incomodidad.

Y esa noche nuestro director Alvaro Errazu, y el presidente de la APPV, Héctor González, vivieron en primera persona la hospitalidad de los Granaderos del Cabanyal, que preside Jorge Simó Ramirez, junto a políticos de distinto signo. Les pido disculpas por no poder acompañarlos, pero esos días vivir las procesiones con mi cámara de fotos y video y mi familia tienen prioridad.

Y llegamos al triduo sacro. El Jueves Santo es el día del amor fraterno, y junto a los Granaderos del Grao que lideran Pepe y José Maria Orero disfrutamos de un espectacular almuerzo de Jueves Santo, que Paco Villagrán y Juan Antonio Picazo cocinaron una vez más. La alegría de ver al edil Félix Crespo recuperándose de sus problemas de salud, fue compartida por todos los presentes. Las visitas a las imágenes con Luisito Pizá por el cabanyal y el desfile procesional de Visita a los Santos Monumentos con mi familia, fue un año más un día esplendoroso.

Y llegó el día grande, Viernes Santo, y los Cristos, el mar, la playa, la oración por los que siempre estarán en nuestros corazones y un Via Crucis más corto, pero intenso, en familia y abrazado una vez más a Cristo, es algo que las sagas y apellidos de estos barrios entendemos a la perfección. Verdad querido Juanito Huélamo, que al igual que Enriquito Juan Gil son santo y seña de nuestra fiesta grande.

La tarde noche me devolvió recuerdos de mi niñez en un frio y con mucho viento pero emotivo y trascendental SANTO ENTIERRO, auténtica catequesis plástica de los misterios de la Pasión, Muerte de Cristo, que al tercer día resucita de entre los muertos.

Y el hoy sábado santo, antaño Sábado de Gloria, nos trajo en El cabanyal el tradicional almuerzo con Carlos Orduña en Shemyrs con buena tertulia con Jaime Chiner, Toni Carles, Chimo, Rafa y Luisito. Disfrutar de una estupenda comida de Hermandad en el Grao gracias a mi Lourdes Serra y su familia. Por cierto, la Concordia ganó el concurso de paellas. La tarde con el Sepulcro, y ese precioso cant d´estil, hacen de esa procesión un bello prólogo para la Vigilia Pascual, que con una bonita cena en mi Hermandad de Vestas, junto a Rosa y Mabel y su familia, un año más vivimos la alegría de la Resurrección en el Cabanyal.

El Domingo de Pascua nos trajo una vez más la alegría de la Resurreción de Cristo, la victoria de la Vida sobre la Muerte, disfrutar de los Encuentros, sentir a Cristo Sacramentado en los Comulagres de Enfermos e Impedidos. Tanto don José Polo como don Juan Pedro Escudero son grandes presbíteros que llevan muchos años con nosotros, y nos ayudan a vivir la Pascua con alegría de proclamar el Evangelio. Un maravilloso Desfile con mi familia y amigos, puso el broche de oro a una SEMANA SANTA MARINERA DE VALENCIA 2018 inolvidable.

 

Nos vemos en la Valencia Marítima, disfruten de las fiestas de SAN VICENTE FERRER, sin olvidar que ES DIARIO tienen LA INFORMACIÓN para DECIDIR, y el Altar de la Playa en los bloques es muy recomendable. Sean felices y disfruten de LA PASCUA..

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