29 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Por qué De Prada y Hermann Tertsch se llaman "farlopero" y "gorditonto"

Los dos columnistas se enzarzan en una de las guerras más feroces que se recuerdan en mucho tiempo. En realidad, llevan 20 años atizándose sin piedad, con mensajes tremendos como éstos.

 

La guerra entre Juan Manuel de Prada y Hermann Tertsch viene de lejos. Pese a ser ambos columnistas del mismo periódico, el ABC que hoy verá el relevo de Bieito Rubido y la llegada de Julián Quirós, los mandobles que se han soltado ambos son históricos.

Pero su acritud recíproca no había alcanzado el clímax logrado en las últimas horas, con un cruce de acusaciones a cuchillo en el que ambos han gastado toda su artillería pesada: si esto fuera una guerra, podríamos decir que ninguno de los dos hace prisioneros.

La cosa empezó cuando al articulista y ahora eurodiputado de VOX le llegó una supuesta crítica del Premio Planeta, tertuliano habitual de Onda Cero  con Julia Otero y de Antena 3 con Susanna Griso; y columnista de cabecera del diario monárquico. Y su respuesta no pudo ser más contundente, sin pelos en la estilográfica:

 

 

El despliegue de epítetos no dejó títere con cabeza, incendiando las redes sociales y estimulando una respuesta de De Prada, que se esperaba y llegó en las últimas horas con otra tremenda réplica en las páginas de XLSemanal, el suplemento dominical del mismo ABC. Y allí atacó con todo a su "compañero", con una contundencia inédita hasta en los cuadriláteros más callejeros de Camboya:

"Entre todos mis calumniadores, a nadie doy tantos mimitos como a un pobre hombre llamado Hermann Tertsch, que desde hace muchos años me obsequia con unas calumnias enaltecidas por un admirable aire hiperventilado y farlopero", escribe De Prada en respuesta a Tertsch, muy crítico con la supuesta tibieza del escritor contra el comunismo.

 

"A cada poco, el pobre Tertsch me lanza en su letrina tuitera unas calumnias misceláneas, paranoides y superferolíticas. Pero nunca me conmueve tanto como cuando me acusa de comunista, a veces al servicio de Podemos, a veces al servicio de… ¡Putin!, que según el pobre Tertsch me tiene a sueldo; un sueldo que, al parecer, no cobro en rublos, sino… ¡en dólares!", añade.

Para rematar: "Por supuesto, esta conmovedora perseverancia la mantiene también el pobre Tertsch ahora que le han puesto un pisito en Bruselas los mozos de Vox, entre quienes sus conmovedores desafueros, su deliciosa toxicidad y sabroso energumenismo no desentonan demasiado. Lo más divertido es que yo jamás he tratado ni leído a este pobre hombre, pues su prosa patatera me produce vahídos".

Ni los "mejores" llegaron a tanto

Muy difícil encontrar tantos epítetos en ningún otro pulso entre periodistas, y eso que Cebrián y Pedrojota se dijeron de todo en su día o José María García se hizo leyenda agotando todo el diccionario para dirigirse despectivamente a casi cualquiera. Pero si alguien podía superarlo, es el propio Tertsch, autor de una réplica tan brutal como para hacer temblar al mismísimo misterio:

 

 

De momento ha sonado la campana, los púgiles se han ido a su rincón y beben agua para recuperar el resuello. Pero este combate, que dura ya años, aún no ha terminado. Ambos afilan el gancho y llenan de tinta roja sus respectivas plumas.

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