Las encuestas electorales se desvelan en el Club Financiero de Génova

La imagen no pudo ser más gráfica. En Madrid, en la planta 14 de un hotel, frente a la sede del PP, un grupo de empresarios conocían de primera mano qué dicen las encuestas electorales.

La vida está repleta de situaciones simbólicas. El mismo día que Pablo Crespo y Álvaro Pérez El Bigotes anunciaban traca en el juicio del caso Gürtel, el presidente de la Generalitat acudía por la noche a departir con empresarios, políticos y ex ministros valencianos en el Club Financiero Génova.  Desde la planta 14 de la sede de esta exclusiva sociedad, en la calle Marqués de la Ensenada, a tan sólo unos metros de la sede del PP, Ximo Puig dio algo más que pistas en su breve parlamento.

Al margen del consabido mensaje de unión para lograr una financiación justa- "cualquier pregunta sobre esta cuestión al conseller Vicent Soler", bromeó- Puig puso el énfasis en la estabilidad política del Consell y la vinculó al crecimiento económico en la Comunitat. ¿Y el futuro? Eso quedó pendiente para los corrillos. Los más interesados, los empresarios.

Los estudios demoscópicos barajados permiten mantener la sonrisa del  jefe del Consell. El PSPV-PSOE obtiene una tendencia sostenida al alza. La posibilidad de sorpasso por Compromís  está diluida. La fuerza nacionalista, según estos estudios, ha perdido empuje. Podemos es, sin duda, la gran víctima del Botànic. Los socialistas por su parte rentabilizan la acción de gobierno. Tanto es así, que, ante el fraccionamiento del voto, podrían convertirse en la fuerza más votada.

Aunque esa misma noche, en Madrid, Isabel Bonig mantenía con los suyos que "hay partido", la encuesta que circulaba en el Club Financiero Génova dice todo lo contrario. Por decir, dice que Ciudadanos, que en 2015 logró  el 12% de los votos, tiene posibilidad de disputar al PP la supremacía del centro derecha. La marca Partido Popular está muy desgastada y a ello está contribuyendo sobre todo en la Comunidad los casos de corrupción.

El juicio de la trama Gürtel en la Audiencia Nacional devuelve a primer plano la corrupción y de poco parece servir que los juzgados fueran apartados. A ello hay que unir que los acusados, en lo que se antoja lógica de defensa, van lanzando nuevos nombres. En el debate en el PPCV reaparece la conveniencia de aplicar un nuevo cortafuegos siguiendo la doctrina Fabra, aunque, a día de hoy, parece que se impone la teoría de que hay que saber nadar contracorriente y que el tiempo será el mejor consejero.

Para rematar, en Génova y también en Moncloa preocupa la falta de sintonía de Bonig con responsables empresariales valencianos. Todo lo contrario que ocurre con Puig. Según ha podido saber ESdiarioCV, la situación ha llegado a tal punto que el propio presidente del gobierno Mariano Rajoy recibió recientemente una llamada telefónica en este sentido. El empresario vinculado al Club Financiero Génova y conocido de los ex ministros Pedro Solbes y Jordi Sevilla, ambos presentes en la cena con Puig, trasladó la conveniencia de "tender puentes", si bien matizó que la manifestación del 18N en defensa de una mejor financiación, y a la que no acudió el PP, no ha sido el motivo principal de la frialdad de relaciones de un sector de la patronal con Bonig.

 

 

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