25 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Dos equipos saltan al campo, jamás se imaginan lo que sucederá minutos después

Pau Gasol alucinando.

Pau Gasol alucinando.

El deporte a veces nos deja estas historias maravillosas que uno no puede pasar sin leer. Historias de esas que te hacen recuperar la fe en el ser humano.

Domingo, 31 de abril de 2016. La pequeña localidad de Atkinson (Illinois) se despertó ajena al maravilloso suceso que iba a acontecer esa misma tarde en el pabellón que se construyó hace pocos años en honor a un bombero que se dejó la vida en los atentados del 11S.

El clásico derbi contra el pueblo limítrofe, Astoria, suele despertar el interés de todo el condado, pero lo que ocurrió aquel día dejó a todos con la boca abierta. Se enfrentaban no solo dos equipos, no solo dos pueblos: más que eso, dos maneras de entender la vida. Dos historias, dos aficiones, dos tribus históricamente rivales desde la Guerra Civil, que iban a sellar la paz de una impresionante manera.

El deporte escogido (porque cada año competían a una cosa diferente) fue el baloncesto. Se enfrentarían cinco contra cinco por ver quién se alzaba con el Título Estatal de 2016. A pesar de todo lo que pueda parecer, la deportividad al comienzo de cada partido reina por ambas partes. Se chocaron las manos, intercambiaron banderines y cantaron los himnos de cada localidad, a capela eso sí, porque en el último instante falló la megafonía. Fallo, éste, premonitorio de lo que estaba por suceder.

Las canastas de uno y otro combinado se convertían sin cesar. Tiempos muertos. Pasos constantes, ya se sabe en Estados Unidos. Y de repente, en el minuto 3 del segundo período sucedió. Pasó. No pasó nada. Pasó que otra vez habéis vuelto a pinchar en un enlace porque el título molaba un montón y porque previsiblemente os iban a contar una historia la leche de importante. Y no. No había nada. Una vez más.

¿No estáis ya cansados de que os pase? Porque yo estoy hasta los cojones. ¿Qué necesidad tienen los periodistas (o los gilipollas a los que dejan escribir en algún lado, como a mí) de atraer la atención con titulares falsos o engañosos para atraer la atención de la gente? ¿En qué momento el método Sálvame de atraer a la gente con cebos de mierda se impuso en la totalidad de los campos del periodismo? Sed duros y exigid que no os timen. Y cuando algo os parezca una basura infame y engañosa, castigad al autor con la más absoluta de las indiferencias.

Y no lo dejéis aquí. Compartid esto con la gente que más queréis y hacedles sentir idiotas. Como vosotros ahora mismo, vaya.

Y lo siento.

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