19 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Vértigo en el PSOE tras el fiasco de Sánchez y la resurrección de Pablo Iglesias

Sánchez y Adriana Lastra, este miércoles en un mitin en Gijón.

Sánchez y Adriana Lastra, este miércoles en un mitin en Gijón.

El candidato ha reaparecido en Badajoz y Gijón este miércoles en el formato que sí le gusta. Pero su papel en el último debate en Atresmedia ha sembrado dudas en Ferraz.

El día después. Euforia de cara a la galería y en las redes sociales internas para no desmovilizar a sus tropas, pero profunda preocupación por el estado en el que Pedro Sánchez ha quedado tras su paso consecutivo por los debates de TVE y Atresmedia.

En privado, muchos dirigentes de Ferraz respiran aliviados bajo la excusa del "podría haber sido peor", pero otros también reconocen los daños sufridos por el candidato socialista, acorralado en varias ocasiones por Pablo Casado y Albert Rivera.

Dos agujeros negros planean sobre el Comité Electoral que dirigen al alimón Iván Redondo y José Luis Ábalos. El primero, la poca solvencia que Sánchez demostró cuando trató de ejercer de presidente, visiblemente envarado, leyendo constantemente y dando muestras de que no se había estudiado ni su propio programa electoral.

La segunda, el bochorno causado por el bulo que Sánchez enarboló para atacar al gobierno de coalición PP-Cs en Andalucía. Un presunto documento que el candidato vendió como oficial cuando era la petición de un particular al Portal de Transparencia de la Junta.

Por eso, había mucha expectación por la reaparición de Sánchez en el formato que más le gusta, el de los mitines sin réplica ni exposición. En Badajoz, por la mañana. Y, por la tarde, en Gijón, el líder socialista eludió hablar del debate y tiró de manual de mitin. "Pido enorme movilización para una moción de censura social y acabar con la corrupción, desigualdad y la crispación. Estamos muy cerca de que pase", dijo.

Y optó por agitar de nuevo el fantasma de la "ultraderecha". "La derecha abraza los argumentos de la ultraderecha, en lugar de combatirlos. Vuelven los discursos homófobos, se pone en cuestión la lucha contra la violencia de género, el SMI, las pensiones y las Autonomías". Pero de sus futuros pactos con el independentismo y con Otegi, ni mú.

"Estamos tocando con la yema de los dedos que el PSOE pueda ser primer fuerza política otra vez después de 11 años. Pero no basta con ganar las elecciones. Tenemos que ganar y gobernar", concluyó entre su parroquia de fieles lejos de los rigores del debate.

 

 

Sánchez, desarbolado en el debate de Atresmedia entre su tesis fake y su bulo sobre el gobierno de Juan Manuel Moreno en Andalucía.

 

De momento, en el PSOE han entrado las dudas. Por la imagen de Sánchez entre los indecisos y por los elogios al papel de Pablo Iglesias en Atresmedia, que ha podido hundir la estrategia del voto útil diseñada por Iván Redondo.

Ferraz toca a rebato. Tal vez por eso, se ha recuperado hasta viejas glorias enfrentadas a Sánchez en la guerra contra Susana Díaz. Como Juan Carlos Rodríguez Ibarra, rescatado en Extremadura para movilizar hasta el último voto. Nadie en Ferraz se fía de que el votante del viejo PSOE, como sucedió el 2-D en Andalucía, se quede en casa. O se vaya a Ciudadanos.

Lo advertía así dejando ver sus miedos, en ese mismo mitin asturiano, la número dos del PSOE, Adriana Lastra: "Un día de abstención, son cuatro años de retroceso. La abstención es una derecha más".

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