21 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La profesora danesa que humilló a Puigdemont ataca de nuevo y ni Rajoy se libra

Puigdemont y Wind frente a frente en enero de 2018.

Puigdemont y Wind frente a frente en enero de 2018.

La politóloga Marlene Wind, que puso contra las cuerdas al fugado durante un coloquio en la Universidad de Copenhague, está de gira por España diciendo cosas tan interesantes como éstas.



Su nombre es Marlene Wind, es directora del Centro de Política Europea de la Universidad de Copenhague y en enero de 2018 saltó a la fama en España porque puso contra las cuerdas a Carles Puigdemont durante un coloquio. 

De hecho llegó a preguntarle si acaso los independentistas no eran unos "malcriados" intentando "librarse de los pobres", habida cuenta de lo rica que es la región de Cataluña. 

 

Estos días Wind está de visita en España promocionando su libro, La tribalización de Europa, y en su periplo ha concedido una entrevista a El Mundo en la que afirma, tajante: "La democracia es algo más que convocar un referéndum".

"Es una estrategia kamikaze embarcarse en algo tan complejo y que marcará a las generaciones futuras. En Cataluña hay sentimientos familiares, de amistades... El tema de la independencia no se resuelve con una simple votación. El referéndum es el último resorte cuando el resto falla. En Cataluña sería como el Brexit: un generador de conflictos y polarización social. No es la forma de decidir en el siglo XXI", argumenta.

La politóloga danesa recuerda que el independentismo "es minoría y se centra en las zonas rurales, no en Barcelona". Y propone ir de gira, hablar con la gente y sobre todo preguntarle: "'¿Qué te pasa? Se te permite tu cultura, tu idioma... por qué tienes este sentimiento de ruptura?' Creo que la culpa de todo la tienen algunos líderes de la independencia a los que les interesaba fomentar el auge del populismo tribalista".

Wind no duda, tampoco, en criticar al Gobierno de Mariano Rajoy por haber dejado a hacer. Y de aquellos polvos, estos lodos. "El Gobierno de Rajoy apostó por el silencio y más tarde por la confrontación. No plantó cara a las mentiras independentistas. Dialogar no es ceder, es tratar de buscar un encaje común, que convivan las lenguas y las banderas catalana y española", concluye.

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