26 de abril de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La intervención real de TV3, una necesidad democrática para toda España

La televisión pública más costosa de España no puede seguir siendo una plataforma de intoxicación y enfrentamiento, con dinero público y riéndose de las leyes que la regulan.

 

 

La decisión de la Junta Electoral Central de prohibir a los medios de comunicación públicos catalanes utilizar expresiones como "presos políticos" o "juicio de la represión" no es una victoria de la democracia, como podría pensarse, sino la hiriente manifestación de una incomprensible derrota endémica del Estado de Derecho en Cataluña durante lustros.

Básicamente porque confirma la insólita utilización de TV3 como altavoz del Golpe institucional en Cataluña y, más aún, su verdadero objetivo desde hace años: servir como plataforma de extensión ideológica de una doctrina excluyente que, junto a la educación, implante en cientos de miles de catalanes una visión perversa de su relación con España.

Una máquina al servicio

Que ahora, por razones de campaña electoral, se limite mínimamente ese sonrojante uso del ente público autonómico más costoso de España, con plantillas superiores a las de grandes grupos nacionales como Atresmedia o Mediaset, no esconde la realidad de fondo ni aplaza el verdadero debate pendiente: la intervención total de TV3 para que deje de ser una máquina omnipresente de propaganda e intoxicación y cumpla con su cometido legal.

El daño hecho por Tv3 durante años ya no tiene remedio, pero sí debe frenarse a futuro: es intolerable, sin más

Aunque en relación al soberanismo nos hemos acostumbrado a casi todo, entre otras cosas por la absurda tolerancia de los poderes públicos y la desatención frecuente de sus atribuciones y responsabilidades, es inaudito que una Corporación de medios públicos se dedique a sembrar la cizaña en la sociedad a la que atienden, a elevar a categoría de heroicidad la comisión de delitos y a ensalzar la transformación de las instituciones de todos en herramientas ponzoñosas de unos cuantos.

A futuro

El daño hecho por TV3, como la manipulación educativa, ya tiene difícil remedio en las generaciones que se han criado en el odio hacia España y han interiorizado el relato frentista falsario del soberanismo.

Pero puede cortarse a futuro. Basta con hacer cumplir la ley, que es muy precisa al respecto de cuáles son los fines y los medios de cualquier televisión pública en una democracia. En España no existen los "presos políticos" ni los "juicios represivos". Pero sí las ideologías perversas, los asaltos a la Constitución y los delitos contra la convivencia. Y ser laxos con todo ello solo sirve para legitimarlos y aumentarlos.

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