Duelo entre candidatos al Congreso: "'Animalaes', patria y un bebé de 13 meses"

Hoyo persigue el cuerpo a cuerpo con Ábalos, Muñoz y Baldoví se enzarzan, mientras que Illueca se queda en un solitario centro mirando a la cámara en el debate de números uno al Congreso.

Un formato de bloques en los que cada candidato puede intervenir durante minuto y medio por turno de palabra, más 60 segundos de réplica. Poco tiempo para un listado de propuestas y suficiente para buscar la línea de flotación del rival y lanzarle unos aldabonazos. Aunque lo del contrincante era rotativo y dependía del mensaje. El ministro y cabeza de lista del PSOE por Valencia, José Luis Ábalos, acaparaba todas las peticiones como ´pareja de duelo´. Las más insistentes partieron de la candidata del PP, Belén Hoyo, que no cejaba en su empeño del ´cuerpo a cuerpo´. 

El debate lo organizaba este lunes 15 la Cadena SER en la Comunidad Valenciana. En cada provincia lo protagonizaban los carteles electorales de los cinco partidos que en la actualidad cuentan con representación. En la de Valencia, moderado por el director territorial de la emisora en el ámbito valenciano, Bernardo Guzmán, además de Ábalos y Hoyo han participado María Muñoz (Ciudadanos), Joan Baldoví (Compromís) y Héctor Illueca (Unidas Podemos).

El intercambio de reproches y la apelación a conductas y votos del pasado de los contendientes repiquetearon durante una hora larga. Las dianas se alternaban, aunque el ministro acaparaba ese rol. Eso sí, sin inmutarse un ápice e incluso presumiendo de favorito. No dudó en afirmar, en el bloque dedicado a relaciones entre Gobierno y Consell que "se trata de una pregunta casi unidireccional para el PSOE, ya que el resto de partidos no puede aspirar", en alusión a la posibilidad, que ratifican hasta la fecha las diferentes encuestas, de que los socialistas ganen tanto las elecciones generales como las autonómicas.

En una suerte de esquizofrenia política, los aspirantes intercalaban las propuestas de sus partidos a nivel nacional con las reivindicaciones o proyectos autonómicos. Aunque más que de planteamientos podríamos hablar de críticas a sus rivales. Héctor Illueca, abanderado de Unidas Podemos, hizo que su planteamiento girara sobre dos términos "cloacas" y "patria". En ambos insistió, siguiendo, principalmente en el caso del primero, el intento de su partido de destacarse como víctima de una "conspiración" que parte de las "cloacas del Estado".

Illueca estaba justo en el centro del escenario, con dos rivales a cada lado. No obstante, tanto por su mirada hierática hacia la cámara, hacia delante, sin girarse a las rivales, con su entradilla en cada turno de "muchas gracias, señor moderador", como, sobre todo, por la escasa respuesta a sus frases que le propinaban sus contrincantes, parecía hallarse más solo que el resto, menos arropado.

A su derecha tenía a la candidata de Ciudadanos, María Muñoz, y, en el extremo, al de Compromís, Joan Baldoví. A su derecha a Belén Hoyo, cartel electoral del Partido Popular, y, más allá, al aspirante del PSOE, José Luis Ábalos. Ni él miraba y ni a él apenas le miraban. Tácticas de campaña. O métodos de un inspector de Hacienda y docente universitario devenido a político.

Mientras, en sus flancos sí que había beligerancia. María Muñoz recriminaba a Ábalos sus 20 años de cargo público, insistía en las propuestas de su partido para autónomos y defendía una mejora de la financiación para la Comunidad Valenciana. No sin antes enredarse ligeramente con este tema. También fue la más clara al hablar de pactos, ya que afirmó que "lo queremos a la andaluza", como si de un gazpacho se tratara.

Fue creciendo en intensidad durante el debate, que humanizó en su intervención final presentándose como "una madre de un bebé de 13 meses" que entra política para mejorar su país. A la vez que realizaba esta afirmación, a su izquierda Héctor Illueca cedía una botella de agua a Belén Hoyo para dar el último trago antes de intervenir. Lo cortés no quita lo valiente.

Joan Baldoví, diputado de Compromís y aspirante a reeditar el escaño por Valencia, siguió fielmente la táctica de su partido, aplicada por Mónica Oltra en el debate del viernes, de reivindicar "el rescate de personas" del Consell y clamar contra la infrafinanciación como responsable de haber limitado sus políticas sociales. Su mensaje, como partido nacionalista, no se descentró de la Comunidad Valenciana. Con sus gestos negaba las acusaciones de María Muñoz de radicalismo, hasta el punto de afirmar que "no em parle d´eixes animalaes".

Aunque el rifirrafe más cariñoso se lo dedicó a José Luis Ábalos, a quien instó públicamente a garantizar que reeditarían el Pacte del Botánic. Además de mostrar su decepción con el fruto de la moción de censura a Rajoy, le exhortó con un "com diem els valencians, quant més clars més amics". La respuesta del ministro fue apelar a su "confianza" y dejar claro que "todos me interpelan, parece que tienen claro que el PSOE va a seguir gobernando". En una de sus intervenciones finales Baldoví aludió, con nombre y apellido, a Belén Hoyo hasta tres veces.

Y ya que estamos con la diputada del PP, enfiló al candidato socialista y, sobre todo, al partido al que representa, como objetivo de sus dardos. Le pidió que dejara claro que no iba a indultar a presos independentistas, lo azuzó como culpable de la infrafinanciación de la Comunidad Valenciana, lo zarandeó como responsable de la pérdida de inversiones, y, principalmente, le recriminó los pactos con "independentistas y proetarras". Un argumentario más nacional que Ábalos iba esquivando.

Hoyo también aprovechó alguna ocasión para cambiar el punto de mira y dirigir su cerbatana dialéctica a su contrincante de Ciudadanos, a quien comparó, en descrédito, con Pablo Iglesias y su famoso chalé (dos pájaros de un tiro con este disparo de pasada a Unidas Podemos) por una entrevista en Valencia Plaza en la que demostraba escaso conocimiento sobre la infrafinanciación valenciana. Tuvo luego su réplica de Muñoz citando entrevistas posteriores.

Por último, un Ábalos aparentemente tranquilo empezó presumiendo de gestión, "con unos presupuestos estupendos", y acabó dando capotazos a sus contendientes, esquivando posibles compromisos de pactos al destacar que su partido aspira a un gobierno monocolor, eludiendo contestar a los supuestos indultos sobre los que le inquiría con insistencia Hoyo y haciendo la única alusión al ´peligro´que supone Vox que tuvo lugar durante todo el debate. Fue su respuesta a María Muñoz con la aspiración del "pacto a la andaluza". La candidata de Ciudadanos le había dado la excusa perfecta para tirar también de argumentario de partido y hablar de las "tres derechas".

 

 

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