21 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez es incapaz de atar en corto a Montero y Unidas Podemos en su Gobierno

Pedro Sánchez junto a varios diputados del PSOE.

Pedro Sánchez junto a varios diputados del PSOE.

Socialistas y morados terminaron una frenética jornada de negociaciones de la peor forma, aunque aún hay tiempo. Sánchez les acusa de pretender crear un gobierno paralelo dentro del suyo.

El intento del PSOE de pactar un gobierno de coalición con Unidas Podemos terminó, al menos este miércoles, como el rosario de la aurora. Por ahora Pedro Sánchez ha dado por rotas las negociaciones al considerar inasumibles las peticiones de los morados, que según los socialistas crearían dos estructuras paralelas dentro de un mismo Consejo de Ministros. 

Después de una jornada frenética de reuniones y llamadas, a última hora de la tarde el PSOE filtró un documento que, según los socialistas, recoge las condiciones de los de Pablo Iglesias. Fue su forma de escenificar la ruptura.

No obstante pudo ser peor, puesto que llegó a anunciarse una entrevista del candidato del PSOE en Telecinco que finalmente no se produjo. Tal vez porque después del calentón inicial quizá queda un resquicio para el acuerdo, quién sabe a estas alturas de la partida. 

 

Las demandas de Unidas Podemos pasan por una Vicepresidencia de Derechos Sociales y Medioambientales de Irene Montero que a su vez coordine cinco ministerios, todos ellos para cargos de su partido.  

El primero de Derechos Sociales, Igualdad y Economía de los Cuidados. El segundo de Trabajo, Seguridad Social y Lucha contra la Precariedad. El tercero de Transición Energética, Medio Ambiente y Derechos de los Animales. El cuarto de Justicia Fiscal y Lucha contra el Fraude. Y el quinto de Ciencia, Innovación, Universidades y Economía Digital. 

Durante todo el día, Carmen Calvo y Pablo Echenique estuvieron enfrascados en un tira y afloja desesperado y desesperante. Ella fue la que trasladó a Unidas Podemos la última oferta: una Vicepresidencia de Asuntos Sociales para Montero y tres ministerios: Vivienda y Economía Social; Sanidad, Asuntos Sociales y Consumo; e Igualdad. Aunque según la podemita Gloria Elizo es "mentira":

 

Ya por la tarde el propio Sánchez telefoneó a Iglesias, pero la llamada no sirvió para desencallar la negociación sino para que cada uno se reafirmara en su posición. Y así llegan al día definitivo, el de la segunda votación de investidura transcurridas 48 horas de la primera derrota del candidato. 

 

Lo que a última hora de la tarde parecía imposible, tal vez en el transcurso de la mañana no lo sea tanto. Por lo pronto esta vez Irene Montero ha podido cambiar su voto telemático hasta cinco minutos antes de la votación para que no pase lo del martes (ella votó en contra y su grupo se abstuvo sobre la bocina), lo que significa que Unidas Podemos considera que el acuerdo puede llegar in extremis.

Sea como fuere, después del debate de investidura, Sánchez se dio cuenta de que había perdido definitivamente el relato de la culpa de cara a unas nuevas elecciones. Y no solo por el paso a un lado de Iglesias -una retirada de la que el socialista nunca le creyó capaz-, sino también por lo herido que salió el candidato de la contienda parlamentaria.

Empezando por la acometida de Iglesias, que el lunes dejó en cueros al candidato del PSOE al revelar al detalle toda la infructuosa negociación entre ambas formaciones. Siguiendo por los reproches del resto de portavoces a Sánchez por no solo no haber movido un solo dedo en tres meses, sino también por estar más preocupado por conseguir la abstención gratuita del PP y Ciudadanos que por convencer a Unidas Podemos. Y terminando por el resultado de la votación: 124 votos a favor, únicamente uno a mayores de los del PSOE: el del Partido Regionalista de Cantabria.

Tras la derrota, Sánchez se reunió en el Congreso durante más de tres horas con su sanedrín y allí se impuso definitivamente el criterio del aparato del PSOE por encima del de los gurús monclovitas, con Iván Redondo al frente: ir a elecciones sería una temeridad y, tal vez, la tumba de la izquierda. Se lo advirtió Pablo Iglesias el lunes por la tarde al candidato socialista en el bronco debate que mantuvieron: "Sin nosotros no será presidente nunca".

Este jueves cualquier cosa es posible.  

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