El Hospital General de Valencia echa a 7 especialistas en resonancias

Según Eresa, el Hospital ofreció subrogar a su personal si se le regalaban las máquinas, que finalmente van a ser sustituidas por las donaciones de Amancio Ortega.

Septiembre. El consorcio del Hospital General Universitario de Valencia (HGUV) -formado por Generalitat y Diputación- anuncia que asumirá al personal de resonancias y TAC que viene prestando sus servicios a través de Eresa, concesionaria de los servicios, prorrogados desde enero y julio del año pasado respectivamente.

El procedimiento iba a ser el mismo que el previsto por Conselleria para el resto de hospitales públicos valencianos en los que trabaja la UTE Erescanner Salud (de la que también participa Eresa): el de la subrogación del personal. Hasta que el centro decidió no quedarse con los actuales aparatos, que van a ser sustituidos por los donados por la Fundación Amancio Ortega.

De esta forma entiende que no hay sucesión de empresas, y que por tanto no tiene por qué quedarse con el personal asociado a esos aparatos. Justo lo contrario de lo que sucede con las resonancias que dependen directamente de Conselleria, en las que el Consell Jurídic Consultiu sí considera que hay clara sucesión de empresas. Para estos casos el CJC proponía la figura del “personal a extinguir”, como en el caso de la “reversión” del área de salud de La Ribera, con el Hospital de Alzira como estandarte.

Así que este 1 de marzo -si Conselleria no interviene- siete especialistas se van a quedar sin trabajo. Y en teoría luego vendrá el resto. Hasta un total de 25 a lo largo de un período de cuatro meses. Los representantes de los trabajadores aseguran que ha habido un cambio de postura puesto que se les garantizó la continuidad de estos trabajadores, con 20 y hasta 30 años de experiencia, que ahora tendrán que ser sustituidos por personal de la bolsa de trabajo de Sanidad, con el consiguiente riesgo añadido de incremento de las listas de espera.

La decisión del Consorcio ha sumido en la zozobra a los afectados, pero también al personal del resto de centros, que temen que el General siente un precedente que acabe por afectarles también a ellos.

Eresa, en una nota interna cursada este jueves, víspera de la prevista ejecución de los primeros despidos, ha mostrado su impotencia ante la “frustrante e injusta decisión del gerente del HGUV si mañana no se produce la subrogación del personal”. Según la empresa el gerente va a obligar de esta manera a “parar actividad” ese día como consecuencia del desmontaje de la primera resonancia magnética.

“Desde dirección -continúa la nota- hemos agotado todas las posibilidades hasta el último segundo para defender a los compañeros. Sentimos una gran impotencia frente a este escenario en el que la situación queda ahora exclusivamente en manos del HGUV. Aunque desde gerencia HGUV insistían en vincular que regaláramos las máquinas, -algo fuera del contrato-, con cumplir la ley y subrogarse a la plantilla, nunca estudiaron ni soporte legal para quedarse las máquinas de Eresa (como así solicitamos formalmente), ni fórmula jurídica idónea para respetar los derechos de unos profesionales volcados en los pacientes del HGUV”.


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