El PSOE frena a Puig en la reivindicación de la quita de la deuda

Quizá no era el mejor día para ir al Senado. Puig acudió a la Cámara Alta en tono reivindicativo y se encontró que sus compañeros aparcan la exigencia del Consell sobre la quita de la deuda.

El modelo de financiación autonómica enfrenta a gobiernos autonómicos y crea grietas en algunas formaciones políticas. El presidente Ximo Puig  se entrevistó con el presidente del Senado, García Escudero (PP), para que acelere la reunión de la comisión general de la comunidades en la que se debe debatir el nuevo modelo. Mientras departía en el despacho noble se aprobaba, con los votos de los populares y socialistas, una moción en la que se instaba al Gobierno a presentar sin más dilación una propuesta de reforma. El texto acordado no  incluye, como pretendía Compromís, una declaración en favor de la quita de la deuda que defiende el Gobierno valenciano.

Lo realmente llamativo es que fue un socialista, ponente de la iniciativa, el que defendió que ahora no es el "momento" para dicha reivindicación. Una reivindicación capital en la estrategia de Puig. El senador Juan María Vázquez, del PSOE extemeño, no pareció precisamente entusiasmado con la petición valenciana. "Hablar de quita -balbuceó- yo no quiero entrar". Pero, a renglón seguido, añadió: "Restructurar de forma importante una deuda, con menores intereses y mucho más tiempo, va a venir bien a aquellas comunidades más endeudadas como consecuencia de lo que llama la infrafinanciación". Las palabras del socialista desde el estrado están en línea al planteamiento del ministro Cristóbal Montoro o con la reciente declaración del presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, también del PP, que tanto indignaron a Puig. El presidente valenciano consideró que el comentario de su homólogo alimenta el enfrentamiento entre comunidades de forma irresponsable.

El senador Vazquez asume como lógicas las peticiones de máximos de los presidentes y de las autonomías, que responden, dijo, a la defensa de sus intereses; al tiempo que estimó que la complejidad y las distintas posiciones pueden obligar a una acuerdo de "mínimos" para el nuevo modelo de financiación.

A buen seguro que la intervención del senador Vázquez no han llenado de gozo a los firmantes del gobierno del Botànic. Quizá por ello, el portavoz socialista en Les Corts valencianes, Manolo Mata, declaraba al concluir la reunión entre Puig y García Escudero, que el jefe del Consell "va a hacer posible el 'tots a una veu' (todos a una voz) de las comunidades autónomas exigiendo una mejora de la financiación ante la cámara territorial".

Mata ha incidido en que la Comunitat Valenciana ha sido "pionera" en lograr la "unanimidad" de todos los grupos políticos, sindicatos, empresarios, universidades y sociedad civil y ha asegurado que ahora Puig "ha logrado además exportarlo al territorio nacional, donde será él quien reclame ante el Senado la necesidad de que las comunidades infrafinanciadas cuenten con 16.000 millones adicionales para poder sufragar los servicios básicos de sus ciudadanos".

Un acuerdo plano

El acuerdo aprobado en el Senado por los dos grupos mayoritarios se limita a instar al  Gobierno a renovar el modelo con "el más amplio consenso" de las autonómicas y partidos. Defiende que los principios a tener en cuenta son la  solidaridad, equidad, transparencia y la corresponsabilidad fiscal  que deben garantizar a los ciudadanos el acceso a los servicios públicos en función  del coste efectivo de los mismos. Y, por último, se emplaza al Administración del Estado a transferir a la comunidades autónomas recursos para mejorar la calidad de los servicios y mejorar el estado de bienestar. El acuerdo ha sido publicitado sobre todo desde las filas populares  y, al tiempo,  no han dudado en resaltar diferencias entre los barones socialistas respecto al nuevo modelo de financiación.

 

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