Lo importante es respirar y querer a quien te quiere

El doctor Manuel Marín nos transmitiría sus sabios consejos

El doctor Manuel Marín nos transmitiría sus sabios consejos

La pandemia de COVID 19 nos ha cambiado la vida a todos, también en la Valencia Marítima. Cañamelar, Grao y  Cabañal  sufren las consecuencias del estado de alarma decretado en España.

 

En 2012, el que suscribe escribía: “…Nuestra sociedad ha experimentado en nuestro país una transformación claramente apreciable, desde que en 1978 aprobamos nuestra actual Constitución y por la senda de la misma hicimos la transición de una autocracia a una democracia. Hoy, ya superada la primera década del actual siglo XXI, la evolución de nuestra sociedad ha sido aplaudida por unos y denostada por otros, pero lo que no ofrece ninguna duda es que las cosas han cambiado y mucho, con el devenir de la sociedad globalizada".

Sin embargo, las personas tenemos una cierta tendencia a encajar en nuestra vida las transformaciones que se van produciendo en el ámbito personal, laboral o social olvidando con relativa facilidad las referencias previas: aquello que mejora pasa a considerarse "normal" y nuestra atención se centra exclusivamente en lo que todavía no satisface nuestras expectativas.

Por eso, de vez en cuando, es conveniente pararse y mirar hacia atrás para recordar el punto de partida y el camino recorrido, revisar lo pendiente, aprender de los errores y reconocer y alegrarnos con los logros alcanzados…”

En estos días difíciles para todos, me acuerdo de mi amigo el doctor Manuel Marín Ferrer, que está en el cielo con Dios Padre. Él nos enseñó que en esta vida, importante, importante es respirar y querer a quien te quiere, y eso lo sabemos bien Dani, Maite y Carlos que incluso tenemos un grupo de whasapp en su honor, con ese nombre.

Manolo fue un hombre hecho a si mismo, nació en Requena, estudió primero Enfermería y ya casado y con hijos estudió Medicina. Nos enseñó mucho de la vida y de gestión sanitaria, cuando fue nuestro Comisionado, y recuerdo cuando organizamos en aquel marzo de 2006 aquellas Jornadas en el Ateneo Mercantil, que Susana, Maite y Dani guardarán en su memoria.

En días difíciles como los que estamos pasando Manolo diría aquello de que el coronavirus también es una oportunidad para todos nosotros de renacimiento y curación en nuestro interior de esa vida que llevamos. Sabemos, Manolo, que cuando todo pase, que pasará, como sociedad seguro que habremos aprendido algo. A apreciar las pequeñas cosas que nos rodean, a aceptar una nueva forma de ver la vida, a ser positivos, a conocer un poco más de nosotros mismos.

A agradecer a todas esas personas que trabajamos para los demás en tantos sectores, no voy a nombrar a nadie, para no olvidarme de ninguno, y que lo hacen siempre, no sólo ahora, y me viene a la mente mi tía Pepa Martínez Selva, que está en el cielo y era telefonista del Hospital Clínico Universitario de Valencia, cuántas Nochebuenas y Navidades prescindimos de su presencia por estar trabajando.

El doctor Marín siempre nos habló de humanización, y su esposa Marisa y sus 3 hijos seguro que están orgullosos de él, nos decía que había que relativizar, vivir el tiempo con menos aliento, entender el valor de la libertad, que todo lo que nos rodeaba era un gran regalo de Dios. Junto a él, y en el Dosel de Cullera aprendimos a apreciar los paseos por la playa con amigos, el sentir el mar, respirar a pleno pulmón, incluso a aprender de nuestros errores y a ser conscientes de que la salud, la familia y los amigos es lo verdaderamente importante, y que el devenir es un aprendizaje diario.

El quédate en casa puede ser una oportunidad para parar el ritmo frenético de este mundo, tratar de encontrar la paz mental, leer un buen libro, una amiga me recomendaba y yo también lo hago a ustedes amables lectores, El Hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl. Reflexionar, cuidarse, disfrutar de los hijos, estructurar nuestra mente, ordenar la casa, y por encima de todo respirar, vivir con mayúsculas, querernos sin abrazarnos y descubrir lo ricos que somos con todo lo que tenemos, y que tantas veces ni siquiera te dabas cuenta.

Las fiestas y tradiciones, hoy no les digo nada, la música ha sonado desde los balcones de la Valencia Marítima el día de San José, y mi amigo Domingo Carles, presidente de la Comarcal de Valencia de la FSMCV, y presidente de la sociedad musical Poblats Maritims ha sido uno más. Las procesiones de la Semana Santa Marinera no saldrán a las calles, pero las viviremos cada uno desde la oración y el amor al prójimo, y pidiendo a Nuestro Señor que salgamos fortalecidos de esta pandemia.

Por último, ya saben que siempre les recomiendo escuchar a nuestro corazón, obrar el bien a los demás, y sentir estos lares marineros. Volvemos a tener una cita, en un par de semanas, aquí, en el lugar donde la información, para decidir es importante, reflexionen sobre todo lo que les acabo de decir, y den gracias a Dios en estos días, y una oración por todas las familias que están perdiendo seres queridos por el dichoso coronavirus.

Y alguien decía el otro día: "Esta crisis, como todas las crisis, cambiará el mundo. Cambiará nuestra perspectiva de las cosas, nuestro imaginario colectivo, nuestros objetivos como sociedad. Y espero que nos permita ver que nunca debimos andar con prisas…”.

Mucha salud para todos, y quédense en casa.

 

 

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