06 de junio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Pedro Sánchez obligó a Ángel Gabilondo a presentar la moción aunque él no quería

Pedro Sánchez conversa con Ángel Gabilondo en una imagen de archivo.

Pedro Sánchez conversa con Ángel Gabilondo en una imagen de archivo.

El líder del PSOE impuso su criterio pese a las dudas mostradas por el portavoz socialista en la Asamblea de Madrid antes y después de oír a Cifuentes. Señal de que muy mal no lo hizo ella.

Tras la comparecencia de Cristina Cifuentes en la Asamblea de Madrid, Pedro Sánchez puso su pulgar en horizontal, como César del PSOE que es y a pesar de las reticencias de los socialistas madrileños.

La decisión de presentar una moción de censura contra la presidenta madrileña que Ciudadanos no está por la labor de apoyar corresponde enteramente al líder del PSOE.

Él dio la orden al líder del PSOE-M, José María Franco, y al portavoz en la Asamblea, Ángel Gabilondo. Primero por teléfono y después en una reunión:  

De hecho Gabilondo tenía serias dudas de la conveniencia de presentar dicha moción, antes y también después de escuchar a la presidenta. Señal de que muy mal no lo hizo Cifuentes en su defensa propia.

No en vano a la salida del hemiciclo, en una conversación informal con algunos periodistas, Gabilondo enfrió las opciones de esa moción de censura. Dijo que había que meditarla.

Sabía Gabilondo que, de presentarla, él mismo acabaría como acabó la portavoz de Podemos, Lorena Ruiz-Huerta, con la que los morados presentaron en el verano de 2017.

Sin embargo, apenas un par de horas después, el propio Gabilondo convocó a la prensa en la misma Asamblea de Madrid para anunciar la presentación, "con toda celeridad", de dicha moción. Se desdijo la misma tarde. 

¿Qué pasó entre medias? Pedro Sánchez impuso su voluntad. En realidad, el líder del PSOE ya tenía tomada la decisión desde antes de que Cifuentes compareciera, independientemente de lo que ella pudiera decir y argumentar.

Quiere Sánchez que Cs y sobre todo Albert Rivera se retraten. Pero los naranjas saben que se trata de una trampa.

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