La peligrosa tolerancia ante la violencia juvenil

Cuidado con los cambios repentinos de carácter del agresor. Piensa en que si te ha hecho algún mal después viene el perdón, los regalos, los detalles y poco después vuelve la violencia

Todos en algún momento hemos pasado por edades en proceso de cambios hormonales y de maduración personal e intelectual y poco a poco vas formando una personalidad propia. Las experiencias que una persona tiene desde que es un niño hasta que se convierte en un adolescente contribuye a la toma de decisiones, a elegir los posibles caminos que cada uno puede o quiere tomar. Todo lo que nos pasa tiene un significado propio y los ambientes en los que nos movemos determinan de alguna forma nuestro comportamiento, ya que la propia vida enseña y estamos en un proceso constante de aprendizaje.

Está demostrado que la impulsividad es más acusada en estas edades, y los compañeros de camino pueden influir en la toma de decisiones. Hoy en día tenemos muchas más información sobre todo lo que no es conveniente para nuestra propia vida.

Lo que quiero decir es que puedes tener una personalidad tranquila, nerviosa o imprevisible y todo lo que hay alrededor tuyo tendrá una influencia emocional positiva, negativa o neutra dependiendo tu propia valoración de las cosas.

Partiendo del ambiente familiar, los amigos, la educación escolar, las actividades extraordinarias que realices y el apoyo moral que recibas serás de una manera o de otra. Si todo falla desde la infancia aparecen dificultades y la búsqueda de la felicidad puede no ser tan alcanzable. De modo que una persona que está acostumbrada a la intolerancia, a las arbitrariedades acumula mucha ira dentro de sí mismo. No todo el mundo tiene acceso a un ambiente digno, ni tiene las mismas oportunidades, pero a pesar de eso, todos podemos cambiar el rumbo de las cosas, a mejor.

En la violencia que se observa en los adolescentes son muchos los factores que desencadenan que una persona joven tenga como modo de sobrevivir en su vida actos impulsivos, agresivos y consecuentemente violentos.

La demora a la gratificación no está en sus planes, por lo que buscan una satisfacción inmediata ante cualquier estímulo, sin trabajo, casi sin esfuerzo y con refuerzos que son para ellos positivos. Un gran problema para los educadores que en ocasiones no pueden con ciertos comportamientos de determinados alumnos que creen estar por encima del bien y del mal y que piensan que son líderes natos que no deben doblegarse ante nada. Gallitos de pelea que les gusta estar por encima de los demás. Difícil convivencia.

En la violencia de género, nos comenta mi compañera Eva G Lara cuando estaba en una unidad especializada, que algunos de los adolescentes cuando se relacionan en pareja asumen el control de la otra parte. Coaccionan, amenazan, husmean lo íntimo, persiguen y espían a su pareja. La forma de absoluto control es un tormento para una de las partes, que llega un momento en que no saben qué hacer, ni siquiera como defenderse ante esos primeros estímulos de violencia.

Asumir que las amenazas es amor es un error, y al aceptarlas, tal vez por el miedo, el control se hace más restrictivo, más poderoso, de modo que la forma de salir se convierte en peligrosa

Asumir que las amenazas es amor es un error, y al aceptarlas, tal vez por el miedo, el control se hace más restrictivo, más poderoso, de modo que la forma de salir se convierte en peligrosa. Una de las partes conoce cómo funciona el miedo y entiende que su forma de introducirlo en tu mente es una forma de poseer tu voluntad. Contribuir en pareja al consumo de estupefacientes, drogas, alcohol lo empeora todo.

En aquellas parejas de jóvenes en las que estas acciones de amenaza, de coacción, de control o estas reacciones impulsivas sin reflexión si las “cortan” a su debido tiempo no se convierten en una obsesión.

Si la primera vez en una relación observas una reacción que es anormal debes de intentar que no vuelva a suceder y cuidado con los cambios repentinos de carácter del agresor. Piensa en que si te ha hecho algún mal después viene el perdón, los regalos, los detalles y poco después vuelve la violencia nuevamente. El agresor continúa ahí. Cuidado.

  • No permitas esa violencia a la primera de cambio. Si lo detectas rechaza ese trato desde un inicio, no te esperes y no lo prolongues. Asertividad.
  • No consumas drogas o alcohol de abuso. Si llegas a depender de las sustancias el control sobre ti es mayor, por lo tanto la dificultad aumenta y también el peligro.
  • No protejas a quien te coacciona o amenaza porque le haces más fuerte.
  • Cuidado con las redes sociales y el WhatsApp. Pide asesoramiento si aparecen cosas que no te gustan antes de que se hagan persistentes.
  • Desconfía de aquellos que juegan a apuestas deportivas y que no aprovechan su tiempo en nada útil durante todo el día. Huye de las actividades delictivas.
  • Coméntalo a tu familia y amigos que sean prudentes.
  • Habla con aquellos –educadores o profesorado- que podrían ayudarte.
  • Hoy existen medios para denunciar hechos vía internet y puedes recurrir a los servicios sociales de tu localidad, ves acompañado con un mayor de edad.
  • No digas mentiras sobre lo que pasa si cuentas el problema a profesionales.

Obviamente cada caso es diferente de otro y es necesaria la intervención de profesionales.

*Grupo EmeDdona

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