02 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Hamilton es el monstruo de las galletas

Un instante del Gran Premio de Hungría.

Un instante del Gran Premio de Hungría.

Pese a la amenaza constante de lluvia, las gotas no cayeron sobre el circuito de Hungaroring y la carrera fue bastante aburrida, con un Hamilton dominador de principio a fin.

Sí, tal vez no sea el que mejor cae, el más guapo o ni siquiera las mejores manos de la parrilla (no hablamos de cabeza) de los últimos veinte años en la Fórmula Uno. Pero Hamilton es Triki, el monstruo de las galletas, devora todo lo que se le pone por delante, y eso en un mundo tan competitivo como la Fórmula Uno no tiene precio.

El británico, pole el sábado, se despachó una carrera comodísima en el GP de Hungría para conseguir una victoria liderando desde la primera hasta la última vuelta sobre el trazado de Hungaroring y permitiéndose el lujo de hacer la vuelta rápida tras una parada extra en boxes sólo por el placer de ver a sus rivales sometidos: como no podía ser de otra forma, ya lidera el Mundial.

Verstappen se repuso a un error de principiante en la vuelta de formación y acabó segundo, mientras que Bottas fue tercero dejando bien claro que si Hamilton es Triki, él no pasa de Supercoco: bizcochón y blandurrio, sólo falta que le pinten el mono de azul y le pongan una capa roja. Carlos Sainz, a quien alguien parece haberle echado mal de ojo dentro de McLaren, acabó décimo tras superar en un adelantamiento muy agresivo a su futuro compañero, Charles Leclerc.

La carrera húngara tuvo poca historia, más allá de que comenzó en mojado pero con la pista secándose y con amenaza de una lluvia que jamás llegó. Intentó ponerle algo de pimienta Verstappen, quien se pegó un trompazo en la vuelta de formación golpeando el morro y la suspensión delantera de su Red Bull, pero los daños fueron reparados antes de comenzar.

El talento natural del holandés y el error de un Bottas que salió como si llevara lastre le llevaron al segundo puesto tras un Hamilton al que sólo le queda pedir por la radio a su box que la próxima evolución aerodinámica del Mercedes sea llevar un cenicero en el cockpit para poder conducir echándose un cigarrito: los de Brackley juegan en otra Liga y sólo la flojera del coequipier de Hamilton impide que los de la estrella arrasen con un 1-2 en cada carrera.

Como siempre, la salsa de la carrera estuvo por detrás de los Mercedes. Verstappen sólo pasó apuros con Bottas en la última vuelta, pero supo contenerle sin excesivos problemas, mientras Stroll le comía la tostada a Pérez en la guerra entre los Racing Point, Vettel se colaba en los puntos sin excesivos problemas mientras Leclerc parecía peleado con todo Maranello.

Ricciardo aprovechó las buenas prestaciones del Renault mientras Ocon se diluía y Magnussen aprovechó la valentía de Haas de hacerle comenzar la prueba con neumáticos de seco para arañar los primeros dos puntos de la temporada para la americana.

Carlos Sainz, que volvió a protagonizar una brillante salida, se vio de nuevo perjudicado en la parada en boxes, esta vez por culpa del tráfico, que le dejó dos o tres posiciones por detrás del puesto que merecía: fue décimo porque el trazado húngaro se le atragantó a McLaren.

Eso sí, dejó para la videoteca un adelantamiento a saco a Leclerc, su futuro compañero: primero el monegasco se defendió como gato panza arriba ante el acoso del madrileño, estrangulándole a la salida de la curva uno, y en la vuelta siguiente, el hijo del Matador sacó el estoque en la misma curva, se tiró desde lejísimos y le dejó el espacio mínimo para que Leclerc pudiera frenar y no salirse de pista. La próxima temporada promete…

Sainz aún puede escalar una posición en caso de que dirección de carrera sancione a Albon, después de que su equipo secase la zona de arrancada antes de la prueba, algo prohibido por el Reglamento. La sanción se conocerá en las próximas horas.

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