Entre conspiranoicos anda el juego

Han decidido unilateralmente, después de una "exhaustiva documentación" en canales conspiranoicos de youtube que existe una conspiración global para inyectarnos nanochips con las vacunas

En el inicio de la pandemia, hicieron su aparición charlatanes oportunistas que proponían soluciones milagrosas basadas en la ingesta de determinados compuestos (básicamente lejía industrial diluida); también ofrecían, por un módico precio, el producto cuyas virtudes pregonaban y que valía tanto para el dolor de cabeza como para curar el sida, pasando por el ébola y el cáncer.

 

Parece difícil pensar que se pueda superar semejante nivel de insensatez y de pensamiento anticientífico, pero se puede.

 

Miguel Bosé se ha destapado como un perfecto ejemplo de magufo, tras la publicación la semana pasada de una serie de tuits en los que viene a culpar a Bill Gates y su fundación de ser responsable de la creación del covid-19 para poder inyectarnos vacunas con presuntos nanochips que, tras la activación del 5G, permitirá el dominio final de la población mundial. No tardó en ser apoyado por otro músico patrio, Enrique Bunbury, quien, además, se unió a la iniciativa global conspiranoica #ExposeBillGates.

 

Todos sabemos que los artistas pueden ser un tanto especiales, excéntricos o incluso padecer patologías mentales, en ocasiones no diagnosticadas, que al tiempo que les ayudan en su aspecto creativo, les vuelven paranoicos. En literatura de ciencia ficción, Philip K Dick es un ejemplo clásico de esquizofrenia. En dichas circunstancias, no podría considerarles responsables de tan peregrinas afirmaciones, pero sospecho que aquí hablamos únicamente de presuntuosa y arrogante majadería.

 

Más grave es la extensión de semejantes sandeces al ámbito académico, con el presidente de la Universidad Católica de Murcia, José Luis Mendoza, calificando a George Soros y Bill Gates de servidores de satanás y denunciando que la pandemia del coronavirus había sido anunciada ya desde los juegos olímpicos de Londres 2012. Quiero pensar que el público que le escuchaba, lejos de compartir sus ideas, las escuchaba con absoluto horror y estupefacción.

 

En cualquier caso, y aunque de modo minoritario en términos globales, la idea ha calado en un cierto sector de la población que, arrojando a la basura la ciencia y buscando chivos expiatorios ante todo aquello que no comprenden (que es mucho), han decidido unilateralmente, después de una "exhaustiva documentación" en canales conspiranoicos de youtube y otras plataformas, que el covid-19 es una creación de laboratorio, que existe una conspiración global para inyectarnos nanochips con las vacunas, y que el 5G es un instrumento de control global de la población.

 

Sobran las palabras

 

Pretender respuestas sencillas a cuestiones complejas y con muchas variables; ver la vida en términos binarios de bien y maldad absolutos; despreciar la ciencia y tacharla de estar al servicio de los poderosos; es el camino perfecto para que la selección natural haga su trabajo y nos libre de aquellos que se reúnen para darse besos y abrazos sin mascarilla mientras paradójicamente niegan alegremente la propia existencia del virus.

 

 *Politólogo y abogado.

 

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