07 de junio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El primer ministro portugués da una lección de democracia básica a Sánchez

Pedro Sánchez junto al primer ministro portugués, António Costa.

Pedro Sánchez junto al primer ministro portugués, António Costa.

¿Por qué el líder de la oposición lusa apoya sin apenas ambages a su Gobierno y en España el PP no hace lo mismo? Entre otras cosas, porque António Costa no ha cerrado el Parlamento.

Desde hace un par de días la izquierda mediática y tuitera de este país bebe los vientos por un personaje de la política portuguesa llamado Rui Rio, el líder del PSD, primo hermano del PP y perteneciente a la misma familia política, la del Partido Popular Europeo.

El miércoles de la semana pasada se debatió en el Parlamento luso la prórroga del estado de emergencia (inicialmente fue declarado el 18 de marzo) y el principal partido de la oposición apoyó la medida. Como lo hizo, por otra parte, la formación de Pablo Casado inicialmente y lo volverá a hacer en el Pleno del Jueves Santo. 

Rio hizo un discurso respaldando al Gobierno de António Costa que la izquierda española ha viralizado para demostrar que otra oposición es posible. En él deseaba al primer ministro "coraje, nervios de acero y mucha suerte", porque "su suerte es nuestra suerte". 

 

Ocurre que António Costa no es Pedro Sánchez aunque sean muy amigos, ni el Ejecutivo luso ha aprovechado la situación de excepcionalidad para cerrar la Asamblea de la República (su Parlamento), como sí lo ha hecho el Gobierno de coalición español.

En el país vecino la actividad parlamentaria continúa con plenos, comisiones y hasta las habituales sesiones de control al Gobierno. Unas con menos diputados, otras por videoconferencia, pero se han mantenido. Este martes, sin ir más lejos, se celebran tres comisiones: la Defensa Nacional, la de Agricultura y la de Asuntos Europeos. Y este miércoles hay Pleno, Comisión de Asuntos Constitucionales y Comisión de Trabajo.

Por contra, en el Congreso la actividad se ha reducido a su mínima expresión. Se han suspendido sine die las sesiones de control al Gobierno de los miércoles y también todas las comisiones a excepción de la de Sanidad: y únicamente para que el ministro del ramo, Salvador Illa, dé cuenta semanalmente de la evolución de la crisis del Covid-19. Además, los plenos que se convocan son únicamente para prorrogar el estado de alarma /o convalidar decretos económicos aprobados por el Gobierno ante la crisis. 

Este lunes varios diputados de Vox acudieron a sus despachos en la Cámara Baja (aun sin actividad parlamentaria programada) en señal de protesta, y este martes el PP, Vox y Cs harán constar su creciente malestar en las reuniones de la Mesa del Congreso y de la Junta de Portavoces. 

Abascal, Espinosa de los Monteros y Olona este lunes en el Congreso.

 

La portavoz de los populares en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, lleva semanas desgañitándose pidiendo la reapertura de la Cámara: "A más crisis, más Congreso. A más alarma, más control. A más poder excepcional del poder ejecutivo, más vigilancia por parte de la soberanía nacional", razona.

Hay una segunda diferencia fundamental entre el primer ministro Costas y el presidente Sánchez. El portugués mantiene reuniones semanales con los líderes de la oposición y los agentes sociales para informarles de cada paso que da ante esta pandemia. 

El español, por contra, se pasó 12 días sin llamar a Casado sin siquiera informarle del cierre total de toda actividad no esencial. De ahí que el líder de los populares haya puesto en duda el apoyo de su partido no a la prórroga del estado de alarma, que ahí el Gobierno sí encontrará al PP por segunda vez, sino a la convalidación de los últimos decretos económicos. 

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