Okupas: el brazo tonto de la ley

Nos encontramos con gente okupa que en su inmensa mayoría es carne de delincuencia, de la ley del más malo y que traen desgracia allá por donde van

Estamos cansados ya de la falta de responsabilidad de la sociedad y de sus gobernantes con respecto a las continuas injusticias que se producen en España. A menudo vemos en la televisión cómo cualquiera se mete dentro de una vivienda y la hace suya con una completa impunidad, sin cortarse nada y, sin embargo, la Ley sigue obsoleta, ridícula y absurda, alimentando la delincuencia, la violencia, la injusticia y el miedo en aquellos vecinos que pagan sus facturas y muchos de ellos son gente mayor que no cobran al mes más de 500 euros y sobreviven a pesar de que tienen muchas dificultades.

Siempre sale el típico comentario de aquellos que se arruinan y que no pueden pagar y que es injusto tirarlos de sus casas, pues el gobierno debería de actuar con medidas y viviendas sociales, es decir, debería de existir un plan de emergencia para aquellas personas que están sufriendo y que son ciudadanos pacíficos, que simplemente han tenido una mala racha en sus vidas y que necesitan recuperarse, que tomen medidas lógicas y que recuperen a las buenas personas.

Lo que ocurre es que siempre es el mismo cuento, nos encontramos con gente okupa que en su inmensa mayoría son carne de delincuencia, de la Ley del más malo y que traen desgracia allá por donde vayan. Al principio, parecen que no rompen ni un plato. P

oco después te das cuenta de que se han enganchado a la luz, al agua, y que subsisten gracias al robo, al hurto, al trapicheo de drogas y otros asuntos sucios, pronto empiezan con los ruidos, los gritos, las riñas entre ellos mismos, las agresiones, nadie puede dormir pues no descansan de noche porque empieza su diversión, sus negocios y mientras tanto todos los vecinos intimidados, con miedo, resultando que llaman a la policía y no puede hacer nada porque la Ley no protege al ciudadano normal, sino que lo victimiza aún más.

El vecino a veces se enfrenta a estos seres de ultratumba y se da cuenta de que puede acabar golpeado, humillado, acuchillado, estrangulado y que encima son un ejército de zombis que no temen ni al diablo y que más tarde o más temprano causarán destrozos en sus viviendas, como destrozar los buzones, mearse en la ropa recién tendida, provocar roturas en las puertas, tirar basura, amenazar a todos los que se cruzan en su camino… ¿Dónde está la justicia?... Tienen que reunirse todos los vecinos de Portugalete para alejar a esos engendros malnacidos de la gente normal y llamar a la policía para que los protejan… ¿En qué absurdo e incomprensible de mundo vivimos? …¿Cuándo van a parar esto?...

Otra cosa que es normalizada ya es la incapacidad para defender los derechos de los ciudadanos por la policía, ya que te llaman y no puedes dar una respuesta lógica, que simplemente debería de  basarse en sacar a esos individuos de unos lugares que no son suyos de forma inmediata y el artículo de la Ley que así lo defina, que sea pragmática, justa y lógica.

Con esta desidia del Estado en referencia a las viviendas estamos permitiendo que muchos pueblos se llenen de indeseables, de ratas que no quieren en ninguna parte, de modo que, tal vez algún día nos demos cuenta que no tenemos que pagar ninguno la hipoteca y que es mejor no pagar nada… Lo malo de todo esto es que hay mucha gente intimidada que no denuncia por terror a estos grupos o familias de delincuentes que a menudo se burlan de los policías porque no pueden actuar como deberían.

Ya sabemos que estas personas dan también votos, está muy claro, ya sabemos que todo el mundo tiene el derecho de sobrevivir, pero no a costa de perjudicar las vidas de los demás, no a costa de que una persona no pueda recuperar su casa.  

Creen unos requisitos taxativos como la renta mínima y hagan unas ayudas sociales especiales y precisas para que las personas puedan vivir, pero no sigan con su demagogia barata mirando hacia otro lado ridiculizando a las fuerzas y cuerpos de seguridad que se les queda cara de póker al no poder ayudar a aquellos vecinos que denuncian una injusticia, mientras otros ríen detrás de la casas que acaban de ocupar.

Somos un país que da risa.  

*Grupo EmeDdona y oficial de Policía Local.

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