La prostitución, a debate

Dentro del colectivo feminista hay dos vertientes contrapuestas: las abolicionistas y las que están a favor de su regularización

No entiendo que una persona se considere feminista y no sea abolicionista de la prostitución, sin ningún tipo de restricción. Pues sí, dentro del colectivo feminista hay dos vertientes contrapuestas, las abolicionistas y las que están a favor de su regularización. Esto me hace reflexionar sobre el patriarcado y el capitalismo, ya que tiene muchísimos tentáculos y una de sus estrategias es el lema “divide y vencerás” y este tema debería ser prioritario en la agenda feminista. No es fácil hablar sobre esta cuestión, y algunas personas ver lo cotidiano del día a día.

El debate se abre cuando la Facultad de Sociología de la Universidad de A Coruña en el Campus Elviña celebrará los días 19 y 20 de septiembre unas Jornadas sobre Trabajo Sexual. La prostitución no es un trabajo porque atenta sobre los derechos humanos al mercantilizar el cuerpo de las mujeres; es explotación.

Las redes sociales han hablado sin pelos en la lengua: como bien dice Teresa Guirado, escritora: “la prostitución es un privilegio de los hombres que acceden al cuerpo de las mujeres como si fuesen bienes de consumo. Ni es un trabajo, ni empodera a quien la sufre. Por el contrario, provoca síndrome postraumático, heridas físicas y mentales de por vida”.

Para su normalización despolitizan el lenguaje llamándolo trabajo cuando es explotación, lo enmascaran llamando cliente al putero o supuesto violador que paga; a las mujeres prostituidas las denomina trabajadoras por cuenta ajena; a los dueños de burdeles los llama empresarios del sexo; a la explotación sexual de países ricos sobre países pobres, turismo sexual… La realidad es que es la esclavitud del siglo XXI, una violación de los derechos humanos.

El debate de la prostitución está servido con palabras textuales en Twitter de Soledad Murillo, secretaria de Estado de Igualdad: “La prostitución es una actividad ilícita, se ejerza por quien la ejerza, en el sector público o privado. Una vergüenza que una universidad pública autorice esta materia ilegal. Máxime teniendo un curso referente en feminismo de Rosa Cobo Bedia”. Las redes sociales han ardido…

La reflexión valiente de Luisa Posada Kubissa, filósofa, escritora y teórica feminista, no se ha hecho esperar: “contra la prostitución no hay debate: no se puede debatir sobre la vulneración de los derechos humanos, simplemente. Que la Universidad de la Coruña haya tenido que dar explicaciones de las jornadas que acoge sobre la prostitución como trabajo sexual es un buen exponente de que, al fin, la abolición de la explotación de las mujeres es la única posición ética y política defendible frente a esa forma de esclavitud y de violencia”.

Y que, en esto, como en la violencia de género, no se trata de una simple opinión, sino de algo con varios propósitos, uno de ellos el que mueve el mundo… el económico, ¿Qué no se mueve por dinero hoy en día? Como diría el personaje Meñique ¿quién realmente se beneficia? de todo lo que engloba la prostitución, claro está.

Por una:

#UniversidadSinProstitucion.  #SociedadSinExplotacion.

Como la prostitución es un elemento fundamental en la economía de muchos países no existe un compromiso político para crear políticas abolicionistas. Esa es la gran verdad y ahora algunos quieren introducir su discurso a través de las universidades.

Simplemente me quedo sin palabras.

*Grupo EmeDdona

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