01 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

¿El último baile de Real Madrid y Barcelona?

Real Madrid y Barça

Real Madrid y Barça

Bruselas está empeñada en que tanto los blancos como los azulgranas tengan que convertirse en Sociedades Anónimas Deportivas, algo que podría hacerles perder sus secciones polideportivas.

Hace algo más de dos meses, el 24 de junio, el futuro de Real Madrid y Barcelona como clubes deportivos volvió a tambalearse, aunque como suele ser menester en el Pesebre patrio aquí pasó inadvertido, que los voceros también pueden ser 'silencieros' cuando así se lo demandan. Ese día, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea comenzó a estudiar el recurso de casación impuesto por la Comisión Europea contra una sentencia del Tribunal General que beneficiaba a Fútbol Club Barcelona, Real Madrid, Athletic y Osasuna, permitiéndoles seguir siendo clubes deportivos.

Bruselas está empeñada en que esos cuatros clubes, a la mayor dilación posible, tengan que convertirse en Sociedades Anónimas Deportivas, después de haber demostrado que cobraron ayudas ilegales del Estado español hasta 2016, por lo que recibieron una multa de cinco millones de euros cada uno. La decisión está pendiente de fallo, algo que está previsto que suceda antes de final de año.

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Según la rumorología predominante, el TJUE estimará el recurso, anulará la resolución que les permitía seguir siendo clubes deportivos y todos ellos tendrán que convertirse en SAD en el plazo de un año desde que se emita el fallo. Un varapalo formidable para todos ellos. Curiosamente, en el plazo aproximado de un año (el Barcelona, en marzo; el Real Madrid, en junio) tendría que haber elecciones a la presidencia de los dos gigantes del fútbol español, ahora mismo con Josep María Bartomeu y Florentino Pérez como cabezas de cartel. Así que dependiendo de cuándo tenga lugar el fallo y de los plazos facilitados para el proceso de conversión en SAD, lo mismo no hay ni elecciones.

bartomeu

Los dos grandes, en medio de la enorme marejada que provocará en el fútbol español la salida de Leo Messi, tendrán que convertirse en Sociedad Anónima en el peor momento posible, en mitad de una tremenda crisis financiera y con los cimientos del fútbol español tambaleándose debido a la errónea estrategia de Javier Tebas, presidente de LaLiga, para el crecimiento internacional del interés por la competición, basado en un Madrid vs Barcelona y en un Cristiano vs Messi. 

No va a ser sencilla además la conversión para los dos grandes. Para empezar, porque podrá comprar acciones cualquiera, no se puede limitar a emprendedores nacionales o europeos el proceso; después, porque ambos clubes tendrán un peaje tremendo que pagar en los próximos años, mucho más acusado en el caso del Real Madrid, inmerso en una faraónica obra de remodelación del estadio que afectará a las cuentas del club (y que además afectará la posibilidad de reformar el Bernabéu en caso de necesidad) durante los próximos 29 años, casi nada.

Mientras, el Barcelona tendrá que 'venderse' sin Messi. Además, hay dos puntos realmente importantes que articulan las SAD y que viene reflejado en la Ley del Deporte de octubre de 1990: la legislación incluso da la capacidad al dueño de la SAD de cambiar al equipo de ciudad(como sucediera en 2007 con la compra del Ciudad de Murcia por parte de un empresario y su traslado a Granada, convirtiéndolo en el Club Granada 74) y además prohíbe expresamente que una SAD pueda tener secciones: solo puede dedicarse a una modalidad deportiva.

Es decir, el Real Madrid tendría que desprenderse obligatoriamente de su sección de baloncesto y el Barcelona, de todas las que le convierten en un club polideportivo. La única solución posible es convertir el resto de secciones en otras SAD, que tengan identidad jurídica propia y gestionen sus propias cuentas: es el caso del Real Betis Baloncesto SAD, al absorber y luego renombrar al antiguo Club Baloncesto Sevilla. 

Todo ello podría solucionarse si los políticos patrios pudieran tramitar y aprobar, de acuerdo con las federaciones deportivas, una nueva Ley del Deporte que sustituya a la vigente, de tiempos de Felipe González. Pero no parece que pueda llegar a tiempo. El último borrador, de 2019, generó una enorme oposición por parte de las federaciones deportivas, que solicitaron 150 modificaciones al texto presentado.

Todo es cuestión de tiempo. El tiempo necesario para que el TJUE dictamine su fallo, el tiempo que parece que dará para que la conversión a SAD sea obligatoria y el tiempo que necesiten políticos y federaciones en ponerse de acuerdo para promulgar una nueva Ley del Deporte que pueda mitigar los efectos de la conversión. Porque tal vez Real Madrid y Barcelona estén protagonizando su último baile como Clubes Deportivos.

 

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