18 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Cuando Juncker le recordó a Sánchez que callado subía menos el pan

El presidente de la Comisión Europea saca de un atolladero al presidente del Gobierno cuando solo tenían que posar para una foto y se empeñó en responder a preguntas.

 

Entre sus problemas para meterse en la mollera las normas del protocolo y el deseo irrefrenable de resultar encantador incluso discurseando, el presidente Sánchez estuvo a punto de protagonizar una nueva metedura de pata en Bruselas. Menos mal que estaba allí un viejo zorro como Juncker para salvarle.

La imagen que mostramos era lo único que debía protagonizar el momento del encuentro entre el presidente del Gobierno español y el presidente de la Comisión Europea, el citado Jean Claude Juncker.

Y en esas estaban los dos dirigentes, enfrascados en el habitual apretón de manos, cuando los plumillas que acompañaban a los reporteros gráficos aprovechaban para lanzar alguna pregunta por si pescaban alguna declaración, aunque ese no fuera el momento para ello. Sánchez, en un primer momento, hizo oídos sordos y se limitó a posar con su mejor sonrisa junto a Juncker.

A Sánchez le cambio el semblante en cuanto notó el tirón de Juncker y se dejó llevar sumiso. Un gesto simple pero esclarecedor de que el horno no estaba el horno para más bollos. O para más subidas del pan, después de que el Gobierno español haya hecho caso omiso a los compromisos de reducción de déficit

Pero uno de los corresponsales siguió insistiendo con las preguntas y esta vez el jefe del Ejecutivo picó. El presidente de la Comisión, por su parte, se mantuvo serio y callado en segundo plano. “A Juncker, sobre todo, quiero mostrarle nuestra colaboración, nuestro compromiso...”. Y punto. A Sánchez no le dio tiempo a pronunciar una palabra más, el mandatario europeo no se lo permitió, cogiéndole por el brazo, mientras le musitaba: “Ven, ven”.

Al mandatario español le cambio el semblante en cuanto notó el tirón de Juncker y se dejó llevar sumiso. Un gesto simple pero esclarecedor de que el horno no estaba el horno para más bollos. O para más subidas del pan, después de que el Gobierno español haya hecho caso omiso a los compromisos de reducción de déficit, lo que ha generado malestar en la UE.

Menos mal que ahí estaba Juncker para recordárselo. Y para recordarle también a Sánchez estaba mucho mejor callado; más guapo aunque menos listo. Qué se le va a hacer

 

 

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