La ciudad no es para mí. Nada que aportar

He recordado una frase famosa."Si hay un idiota en el poder es porque quienes le eligieron están bien representados”

No es una acertijo de infinitas soluciones (que son los más difíciles, sobre todo para los de mente obtusa) ni tampoco una evidencia innecesaria.

Piense usted, amado lector si lo desea, en un sujeto, sea hombre, animal o cosa -y estoy hablando de especies con cierta generosidad o licencia- y empecemos por la última. ¿El sistema? ¿La Constitución? ¿El Estado? ¿La Nación? ¿España? Y que nadie se me ofenda, por favor, por el crescendo. Otras cosas, más vulgares, sí que aportan …

Si eligen animal para el sujeto, la cuestión es más delicada. ¿El toro bravo? ¿O la ternera mechada?¿La gallina ponedora o el pollo de corral? ¿La mascota o el peluche? ¿El león de circo o el Rey León de Disney? ¿La cabra de la legión? Interrumpiré el repertorio de los sujetos humanos (“a solas o en compañía”) cuando presuma que les aburro. ¿El Gobierno en representaciones? ¿En su conjunto o uno por uno? … ya van los nombres … ¿Sánchez, Calvo, Celáa, ex Grande Marlaska …? Cambiemos el chip … ¿España Suma, Casado o Feijóo? ¿Rivera o Rivera? … Abascal no hay más que uno, e Iglesias son dos … ¿Errejón o Carmena? ¿Oltrá o Ribó? … les rescato del resuello … ¿Trump o Johnson? ¿Macri o Macrón? ¿Maduro? (¡Viva Leopoldo López!)

Y les confieso … soy yo el que no tiene nada que aportar a cuánto he visto, escuchado y leído en este largo y raro agosto de mi silencio opinador. Todo se ha dicho y otro todo (si Leibniz levantara la cabeza) se ha callado, ante la vigilancia atenta de las redes sociales, fakes incluidos. Que además de los incautos adolescentes y otros menores de edad intelectual, por años que marque su calendario, hay toda una industria de pingües ganancias operando con esmero en esa campo de gules.

He asistido atónito -mientras les imaginaba igual a ustedes- al discurrir de los días (que es la única acepción posible del verbo discurrir en esta España no ya vaciada sino huérfana) como si de instantáneas irreales se tratara. He visto posados y robados que me han hecho enrojecer (de ira y vergüenza a la vez). He escuchado vocablos, insultos, diatribas, sin ápice de medida o razón, sin rastro de intelecto.

He leído loas y censuras, verdades a medias y mentiras completas, ayunas de argumento, ajenas al más elemental de los silogismos clásicos. Espurias, manchando el nombre del complacido firmante.

Y he sentido tanta repugnancia como compasión, tanta pena como decisión, tanta irritación como orgullo, tanto cansancio como voluntad de compromiso. Hasta me he visto atrapado por una voz lejana: “… no nos representan …” (no nos lo merecemos, no nos merecéis). Qué habrá sido de aquella M marciana hasta llegar a ésta de mierda.

Y he recordado una frase famosa, de esas que no se sabe en realidad si fueron pronunciadas antes de convertirse en cita recurrente, y antes de reencarnarse en meme. “Si hay un idiota en el poder es porque quienes le eligieron están bien representados”. Aparicio Fernando de Brinkerhoff Torelly. 1895/1971. (También comúnmente atribuida, algo aderezada, a Mahatma Gandhi).

Y no va con segundas. Es genérico, como los medicamentos más baratos y eficaces. ¡Nice to meet you!

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