17 de octubre de 2019 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Don Juan Carlos recibió un duro palo personal antes de anunciar que se jubilaba

Don Juan Carlos se retira de la vida pública cinco años después de anunciar su abdicación.

Don Juan Carlos se retira de la vida pública cinco años después de anunciar su abdicación.

Casualidad o no, pocos días antes de que el Rey Emérito comunicara a su hijo Felipe VI que dejaba la vida pública se había filtrado una información que puede haberle afectado a nivel íntimo.

Los ricos también lloran, dice el dicho, y los Reyes también se "jubilan". Eso es al menos lo que conocieron los españoles este lunes cuando la Casa del Rey anunció que Don Juan Carlos dejará de realizar actividad institucional y se retirará de la vida pública a partir del próximo 2 de junio, cuando se cumplirán cinco años desde el anuncio de su abdicación.

La decisión, según el comunicado del Palacio de la Zarzuela, la ha tomado el propio Rey Emérito, cuya agenda oficial era cada vez más escuálida, y se la ha comunicado por carta al actual jefe de Estado, su hijo Felipe VI. Aunque la decisión será efectiva desde el próximo domingo, el  Emérito no tiene programada ninguna actividad pública esta semana... de hecho, en los últimos tiempos eran muchas las voces críticas que destacaban que Don Juan Carlos iba muy a su aire desde la abdicación.

Su última actividad institucional fue (el día 17 de mayo) la entrega del Premio Órdenes Españolas 2019 al historiador Miguel Ángel Ladero en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

De este modo, tras 39 años de reinado y cinco en una situación de retiro parcial en la que sus funciones no llegaron a ser reguladas, Don Juan Carlos da el paso atrás definitivo y se aparta de la agenda de Zarzuela en la que, con cada vez menos frecuencia, venía participando.

Cabe recordar que el Gobierno y la Casa Real anunciaron la abdicación de Juan Carlos I el 2 de junio de 2014, si bien no se hizo efectiva hasta el 18 de junio, cuando sancionó la Ley Orgánica que materializaba el ascenso al trono de Felipe VI. Un día después, éste fue proclamado en las Cortes como nuevo Rey de España.

La noticia llegó en el epicentro de una grave crisis reputacional para la Corona azuzada por la instrucción judicial del Caso Noós por el que acabaría condenado y en prisión Iñaki Urdangarín, marido de la Infanta Cristina. Ella se sentó en el banquillo, aunque finalmente, el tribunal la exoneró.

Con la llegada de Felipe VI, la Familia Real quedó reducida al núcleo (el Rey, la Reina y sus dos hijas) y a los Eméritos Don Juan Carlos y Doña Sofía, mientras las Infantas Cristina y Elena pasaron a ser Familia del Rey. Se aprobaron medidas para impulsar la transparencia, un nuevo código de conducta que prohibía, por ejemplo, los regalos que excediesen lo institucional o la mera cortesía; y se impuso un discurso en favor de la austeridad, la independencia judicial y la lucha contra la corrupción.

Entretanto, el papel del Rey Emérito en la agenda oficial pasó a un discreto segundo plano. Tras participar básicamente en eventos deportivos y representar a España en alguna toma de posesión en Latinoamérica, su agenda se inauguró como tal en el mes de octubre de ese año, cuando ya había trasladado su despacho al Palacio Real marcando distancias con las actividades de Zarzuela.

La propia Casa Real aventuraba en esas fechas que su papel en actos oficiales sería "puntual" y de hecho, así ha sido. En los últimos cinco años, el Rey Emérito ha participado en menos de un centenar de actividades de agenda: 25 institucionales, 14 en el exterior, 29 eventos culturales o deportivos, seis benéficos o de sostenibilidad (dos eran corridas de toros), un par de inauguraciones académicas y una docena vinculados a la ciencia, en su mayoría, reuniones de patronato. Sólo en 2012, por ejemplo, había intervenido en 70 eventos.

A partir del año pasado la cosa fue a peor y no ayudó mucho que se abriera un nuevo frente cuando en julio se difundieron unos audios grabados por el comisario jubilado y en prisión provisional José Manuel Villarejo en los que su otrora amiga Corinna Larsen le acusaba de cobrar comisiones ilícitas, esconder fondos en Suiza y utilizarla como testaferro. Pasaron seis meses hasta que volvió a participar en un acto oficial junto a Felipe VI.

Aquellas grabaciones motivaron la apertura de una pieza separada en la causa que ya investigaba al comisario en la Audiencia Nacional, si bien finalmente la parte tocante a las acusaciones sobre el Rey Juan Carlos fue archivada porque, de ser verdad, habrían tenido lugar cuando él gozaba de inviolabilidad.

Don Juan Carlos cumplió 81 años el pasado 5 de enero y su estado de salud, habida cuenta de que a lo largo de su vida se ha sometido a más de una docena de intervenciones quirúrgicas, siempre es objeto de rumorología. Acostumbra, no obstante, a responder con un "estoy bien" cuando se le interpela por este asunto o devolviendo un chascarrillo sobre las averías de sus "tornillos".

En una de sus últimas apariciones públicas, en marzo de este año, acudió a la presentación de la Feria de San Isidro con un hematoma en el ojo que después se atribuiría a una pequeña intervención en la piel. Aún camina con bastón, eso sí, consecuencia de su última operación en la rodilla derecha en abril de 2018, cuando se le sustituyó una prótesis antigua que le estaba provocando problemas de movilidad.

Casualidad o no, estos días ha trascendido además que su inseparable y cómplice hermana mayor, la Infanta Pilar, padece un cáncer del que está siendo tratada. Aunque según Informalia, "lleva muy bien la quimioterapia" y "hace una vida normal", algunos medios se han hecho eco del duro palo que ha supuesto para Don Juan Carlos que su hermana favorita, de 82 años, esté tan delicada de salud.

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