25 de abril de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La caída del turismo, un indicio del desastre creado entre Moncloa y Generalitat

La imagen exterior de España está lastrada por los conflictos y la demagogia que caracterizan a Pedro Sánchez y a Quim Torra y ya se puede cifrar con números muy inquietantes.

 

 

El mes de agosto ha sido el peor en diez años en materia de desempleo, lo que unido a otro dato desasosegante sobre la caída del 4.5% del turismo a España, dibuja un paisaje desastroso e inquietante que tiene responsables claros y no obedece ni a la casualidad ni a factores estacionales.

La coincidencia entre esas dos cifras y otras menos vistosas pero de igual impacto negativo (la bajada del consumo interno o del índice de producción industrial) completan, junto a la infame subida de las tarifas eléctricas y de los carburantes, un cuadro económico que nadie puede ya ocultar.

La imagen que proyecta España, por Sánchez y Torra, es de tensión, inseguridad, asaltos y coacciones

El desempleo y la reducción del turismo son efecto y causa de un mismo fenómeno que se explica fácilmente repasando la imagen internacional que España lleva meses proyectando, con especial intensidad este verano: coacciones con los lazos amarillos, mociones de censuras a cualquier precio, asaltos violentos a las fronteras, palizas de manteros a visitantes, turismofobia, acoso a hosteleros, espectacular incremento de las pateras por el efecto llamada o xenofobia independentista ocupan la crónica diaria en medio mundo por las decisiones directas -o falta de ellas- del Gobierno de Pedro Sánchez y de la Generalitat de Quim Torra.

 

 

En un ámbito tan competitivo y sensible como el del turismo, dar siquiera la sensación de inestabilidad o inseguridad es letal para el país de acogida, pues nada hay más renuente al conflicto que una familia programando sus vacaciones: no hace falta que el peligro o la incomodidad sean ciertos; basta con que así sean percibidos para que se busquen otros destinos.

Populismo y soberanismo

Y eso es lo que ha provocado Sánchez con su errática política migratoria, su inacción ante la presión soberanista en las propias calles ya y su complicidad con Torra, más por necesidad parlamentaria que por convicción ideológica. Y es lo que también han generado la Generalitat, con su política agresiva de imposición nacionalista, o alcaldesas como Colau o Carmena con su insólita tolerancia hacia la venta ambulante o la ocupación del espacio público de distintas maneras.

La frivolidad de políticos como Sánchez, Colau, Carmena o Torra daña ya a la economía y a la sociedad

El deterioro de la imagen de España es un hecho, especialmente lamentable teniendo en cuenta el peso que el sector tiene en la economía nacional en su conjunto. Pero además es una consecuencia directa de la frivolidad disparatada y la falta de criterio de Gobiernos insolventes que ponen en peligro la convivencia, el progreso y la riqueza del país mientras sus titulares, ellos sí, disponen de retribuciones y recursos sin límite alguno: no hay más que recordar el aumento de sueldo autoconcedido por Torra o la ligereza de Sánchez en el uso lúdico de aviones y helicópteros oficiales para constatarlo. Vergonzoso.

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