Brindis de cazalla y coca de dacsa en precampaña

Este mes de agosto, con los brindis y las degustaciones gastronómicas en las fiestas locales, comienza a larvarse la precampaña que conduce a las próximas elecciones locales y autonómicas

El mes de agosto de cada año preelectoral es el de la campaña sumergida, el de la búsqueda de aliados y el de hacer acopio de fuerzas y de apoyos dentro de cada partido. Una buena forma de sellar un pacto latente o de confirmar un sentimiento de simpatía en muchos municipios del sur de la provincia de Valencia y del norte de Alicante consiste en hacer un brindis de cazalla. Se trata de una bebida seca de anís cuya elaboración tiene fama, por ejemplo, en Aielo de Malferit, la localidad  donde nació el cantante Nino Bravo.

Una mirada de complicidad, un choque de vasos de chupito y un pensamiento fugaz pueden cimentar la complicidad necesaria, sobre todo ante lo que se avecina.  Con tres de los cinco partidos con representación en Les  Corts por orquestar sus primarias y decidir candidato (se presupone que ya los tienen PSPV, por su pacto tácito de respetar a los presidentes como candidatos sin primarias, y PP, porque no acostumbra hasta la fecha a escoger a sus cabezas de lista con este sistema) y con la inmensa mayoría de los aspirantes a alcalde por decidir o ratificar por sus respectivas formaciones, todo queda para el próximo curso.

Y para recoger, mejor sembrar, sobre todo en actos de carácter lúdico y festivo en los que existe menos tensión patente y donde la  conversación puede fluir con mayor sinceridad y cimentarse con bases más consistentes. Como las de las noches de paellas de fiestas  locales o la degustación de otros productos clásicos, como las cocas de dacsa (recomiendo las de tomate, huevo y anchoa) y los figatells (siempre sorprenden a quien no los conoce) de la Safor o las cocas cristina de l´Horta Nord (prefiero no inclinarme por un municipio por la rivalidad por elaborar las mejores).

Y si nos referimos a l´Horta Nord, ineludible una refrescante y nutritiva degustación de horchata, preferentemente acompañada de fartons artesanales. Y si retornamos a la Safor, la fideuà, originaria de Gandia, supone un sustituto culinario de elevado nivel para las paellas allá donde se prefiera. Desde luego, detenerme en los excelentes vinos valencianos y todos los brindis que promueven daría para una extensa colección de artículos.

Por gastronomía autóctona no quedará para disfrute de ciudadanos de a pie y de ciudadanos que ejercen la política o aspiran a hacerlo. La excelsa retahíla de fiestas locales constituye una buena forma de iniciarse o de reforzarse. Empieza un mes de agosto aparentemente vacacional en la existencia política aunque de campaña incipiente sumergida. Un mes que puede provocar que más de una y de uno evoque a Bogart en Casablanca, en su mítico personaje de Rick, cuando, antes de que aparezca el ´The end´, decía a Louis aquello de “presiento que este es el comienzo de una gran amistad”. Personalmente, añadiría, presiento que este agosto es el  inicio de una gran campaña electoral.

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