Valencianos en los ataques preventivos para la negociación 'total'

De los seis partidos representativos de la Comunidad Valenciana, los tres centrales dirimen en Madrid el gobierno de las instituciones valencianas como piezas de una negociación global.

El PP ha constituido un Comité para la Gobernabilidad dirigido por Javier Maroto, con los valencianos Vicente Betoret (nivel provincial) y César Sánchez (comunidades autónomas). PSOE, una comisión negociadora nacional dirigida por el valenciano José Luis Ábalos. Y Ciudadanos, un Comité de Negociaciones de Gobiernos que preside José Manuel Villegas.

Comité en el que seguro que algo pinta el valenciano Toni Cantó, que este miércoles ha reclamado “que Puig renuncie al sanchismo”, y que vuelto a llamar al PSPV "el PSC valenciano que no tiene ningún empacho en acordar con el populismo o el nacionalismo; va a gobernar la Comunitat con ellos". "¿Me veis amoroso con el PSC valenciano?".

Pero a pesar de esas declaraciones, ni siquiera Cantó ha dado un no definitivo a los socialistas porque la decisión se va a tomar en Madrid. Nadie cierra puertas a nadie a nivel nacional, excepto el PSOE a lo que hay a la derecha de Cs (con Vox como argumento de negociación de cara a la opinión pública), PP a lo que hay a la izquierda de Cs, y Cs a extremos y nacionalistas. Con lo que, por ejemplo, la Alcaldía de Alicante se pone casi imposible para nadie que no sea el PP porque si no tendrían que confluir Cs más Compromís o Podemos con el PSOE. A partir de ahí, todo es posible de aquí al 15 de junio, fecha límite más inmediata porque ese día han de estar constituidos los ayuntamientos en toda España.

La constitución de todos los comités de negociación antes citados, de negociación 'total', da idea de lo complejo que es este país, y de lo ligadas que van a estar las negociaciones de muchas instituciones, incluso de territorios distintos. La excepción puede que sea -pero parcialmente- la del Consell valenciano, que el PSOE daba por bueno de antemano que vuelva a ser bipartito o tripartito de izquierdas.

Otra cosa es que en la negociación del reparto de cargos entren otras instituciones valencianas, como municipios y diputaciones, y que para ellas se haya de contar necesariamente con el visto bueno nacional socialista. Que Ciudadanos dé la Diputación de Alicante a PP o a PSOE puede contar para posibles acuerdos en instituciones de otros territorios. Por eso habrá que ir 'partido a partido', pero sin perder de vista el 'efecto mariposa' de cada decisión.

El caso de las dos principales instituciones alicantinas, en las de Cs decide, es un claro ejemplo de que las celebraciones de la noche electoral, cuando no se cuenta con una mayoría clara o se ha de proceder al recuento de votos en un partido judicial tres días después, están de más.

También el Ayuntamiento de Valencia, que nadie discute que vaya a ser dirigido por Compromís, se ha convertido en una pieza más de la negociación, como ya advertía en campaña Fernando Giner. La socialista Sandra Gómez ha dicho este miércoles, tras plantar a Joan Ribó en la primera reunión negociadora oficial para el nuevo Ayuntamiento de Valencia, que "las decisiones se van a tomar conjuntamente entre los dos: no es un gobierno de uno, es de dos", y que "hay cuestiones que en este punto están fuera incluso de cualquier negociación". Ataque preventivo, por lo que pueda estar pidiendo Mónica Oltra para Compromís en el Consell.

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