15 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
ADJUNTA AL DIRECTOR ELY DEL VALLE

Cambio de hora: ¿Por qué, para qué y cómo afecta a nuestra salud?

Acabamos de pasar del horario de verano al de invierno, ¿ pero cuál nos beneficia más?

¿Por qué un nuevo cambio de hora?

En la madrugada de este domingo 27 de octubre hemos soportado una vez más el inexplicable cambio de horario de nuestro “reloj del tiempo” retrasándolo una hora; modificación manual cada vez menos necesaria gracias a los avances de la moderna tecnología que es la encargada de cambiar la hora de nuestros aparatos electrónicos, nuestros relojes y nuestras agendas, pero no la de nuestro “reloj biológico”, el que regula nuestros fisiológicos “ritmos circadianos”.

 

 

¿Por qué estamos obligados a dos cambios de hora al año?

Cada año y desde 1981, en cumplimiento de la 7ª Directiva del Consejo de Europa, nos enfrentamos a dos cambios de hora, el de primavera-verano y el de otoño-invierno, que siempre provocan el polémico debate sobre el “gasto en energía” y los efectos que pueden tener estos cambios en nuestra salud, al alterar nuestro “reloj biológico”. Argumentos bastante débiles a tenor de todos los estudios realizados en ambas disciplinas: el ahorro energético puede estar entre un 0,5 y un 2,5%, aunque sigue siendo una teoría sin demostrar, mientras que los supuestos efectos sobre nuestra salud no existen realmente y no necesitan ni de medicamentos, ni de remedios naturales extraordinarios, porque nuestro organismo se adapta a estos cambios en 3-4 días como máximo.

Si bien es cierto que las personas mayores, que afortunadamente cada vez son más numerosas, y las personas que sufren una enfermedad crónica, deben ajustar sus tratamientos con el consejo de los profesionales sanitarios de los Centros de Salud, evitando siempre la “automedicación” para soslayar los posibles efectos de estos cambios de hora, que siempre tendrán a defensores y detractores.

 

 

¿Hasta cuando tendremos que seguir cambiando la hora dos veces al año?

Somos muchos los que creímos el año pasado que el cambio de hora de esta noche sería el ultimo de otoño-invierno, porque a partir de la próxima primavera, en abril de 2020, se terminarían definitivamente las modificaciones horarias, de acuerdo con la respuesta de 4.6 millones de europeos, en la encuesta propuesta por las autoridades de Bruselas, en la que el 84% de ciudadanos de 28 países, nos alineamos claramente en contra de estos cambios de horario. En España, el resultado fue mucho más claro, llegando al 93% de personas que preferimos seguir siempre con el mismo horario. Pero a pesar de que este pasado mes de Marzo el Parlamento Europeo se posicionó a favor de la abolición definitiva a partir de 2021 de nuevos cambios de horario, por 410 votos a favor, 192 en contra y 51 abstenciones, todavía falta la decisión final del Consejo de Ministros de la Unión Europea.

 

 

 

Pero… ¿con qué horario nos quedaremos, con el de invierno o con el de verano?

Recordemos que en Europa existen 3 husos horarios bien diferentes en base al “Tiempo Universal Coordinado”, más conocido como “UTC”, que coincide con la hora GMT (Greenwich Mean Time) de Londres, Lisboa y Canarias. Así, Europa Occidental se rige por el huso horario UTC, mientras que Europa Oriental lo hace con el UTC+2, y Europa Central (nuestro caso) con el huso UTC+1, como Francia, Italia y Alemania, algo que si lo analizáramos en profundidad no tiene mucho sentido, ya que fue una determinación política durante la II Guerra Mundial, con el compromiso, que nunca se llegó a cumplir, de volver a nuestro huso horario natural.

En realidad, a España le corresponde el horario del Meridiano de Greenwich, y en mi opinión y en la de muchos otros españoles, se trata de una decisión que, de tomarla, definitivamente acabaría con la desigualdad con nuestras Islas Afortunadas y todo el territorio nacional, toda España, tendría la misma hora durante todo el año.

 

 

 

¿Cuál es el mejor horario, el de invierno o el de verano?

Desde el punto de vista del rendimiento laboral y la productividad muchos expertos, incluso de la propia Sociedad Española del Sueño, apuestan por mantener el horario de invierno cuando se consiga eliminar el anual cambio de nuestros relojes, porque según sus argumentos la luz de la mañana que perdemos en el horario de verano es mas beneficiosa que la de la tarde. Pero ¿y la luz que nos perdemos por la tarde y que podríamos aprovechar para que nuestro estado de ánimo nos invitara a salir a pasear, hacer ejercicio o jugar con nuestros hijos y nietos?

Siempre he defendido y lo seguiré haciendo, desde el rigor de la “salud holística”, que es mucho mejor el horario de verano, sobre todo porque al final del día podremos disfrutar de más luz natural, un favor de la naturaleza que nos ayuda a mejorar nuestras relaciones sociales, practicar más deporte, disfrutar del ocio en familia y a que las personas mayores puedan disfrutar mas del día y disminuir esa sensación de soledad que nos trae la oscuridad.

 

 

¿Dormiremos una hora más gracias al cambio de hora?

Ese es el titular de muchos medios de comunicación y el argumento de quienes creen contar con razones sólidas para defender este nuevo cambio de hora de invierno. Nos recuerdan que “a las 3 serán las 2 y que dormiremos una hora más esa noche”. ¿Y después…?

La verdad es que sumaremos una hora más de sueño “esa primera noche” en un intento de poder disfrutar de más luz natural al despertarnos, pero al final del día anochecerá una hora antes.

 

 

 

¿Puede llegar a afectar a nuestra salud este cambio de hora?

A partir de ahora anochecerá una hora antes, pero en realidad este cambio no afecta de forma clara a nuestra salud, porque nuestro organismo se ajusta perfectamente en unos días, gracias a la regulación circadiana de la secreción de nuestras hormonas centinelas como el cortisol, la adrenalina y la noradrenalina, entre otras. Cada vez contamos con más estudios científicos que acreditan que por cada hora de desfase en nuestro reloj biológico, necesitamos de un día para ajustar nuestro ritmo circadiano, lo que supone que el lunes o el martes como muy tarde, ya estaremos adaptados al nuevo cambio, aunque en el caso de las personas mayores y los niños, serán necesarios 2 o 3 días mas.

Por cierto, en éste, como en otros muchos casos, y especialmente ante los cambios de horario, tanto de verano como de invierno, no es recomendable la práctica de la automedicación.

 

Jesús Sánchez Martos

Catedrático de Educación para la Salud

Universidad Complutense de Madrid

 

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