Iglesias se autoinculpa de la macrofiesta para que crean que tiene 200 amigos

Pablo Iglesias e Irene Montero, de fiesta en Galapagar

Pablo Iglesias e Irene Montero, de fiesta en Galapagar

El líder de Podemos critica el bulo contra Zapatero y se autoinculpa él de la fiesta para demostrar que tiene amigos. Pero es otro bulo y éstas son las pruebas.

 

La macrofiesta para 200 personas en un chalet de Aravaca (Madrid), pese a las órdenes sanitarias que prohíben esas concentraciones, ha dado mucho de qué hablar desde que trascendiera, erróneamente, que el anfitrión fue el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

Pero las pruebas evidencian que esa posibilidad está descartada por el CNI, tras constatarse que a la misma hora del evento Zapatero se encontraba en Venezuela cenando con Maduro, Arnaldo Otegi y un cuñado de Oriol Junqueras.

La gran novedad, según ha podido saber El Pato Cojo al acceder al expediente policial, es que el líder de Podemos y vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, se ha autoinculpado de la organización de la fiesta ilegal y que ha prestado testimonio en ese sentido en dependencias policiales de Galapagar.

Según su propia declaración, Iglesias abrió las puertas de su mansión "el sábado a las 15 horas" y las cerró "el domingo al mediodía", registrándose una afluencia de personas que el dirigente político cifra "entre 200 y 500" cada dos horas. "Fue un éxito, tuvimos que hacer turno de la cantidad de gente que quería pasar un rato con Irene y conmigo", señala el político en el atestado.

Pablo Iglesias se autoinculpa de la fiesta ilegal porque quiere que la gente crea que aún tiene 200 amigos

Aunque ahora se expone a una multa de hasta 6.000 euros y al oprobio público, Iglesias prefiere cargar con esa sanción a que pase desapercibido su éxito de convocatoria. "Los 6.000 pavos me los saco tocándome la tuerka. Y a nuestras bases les mola la fiesta y saben que criticar nuestras ganas de vivir son cosas de la ultraderecha", afirma Iglesias en una breve comunicación con este Pato.

Pero la historia ha dado otro giro al conocerse que tan falso es que Zapatero estuviera detrás de la fiesta como que ésta se celebrara en Galapagar. 

Según los testimonios y pruebas documentales obtenidos por El Pato Cojo, a la hora en que supuestamente el chalet de Iglesias y Montero era un no parar, lo único que se acercó a sus inmediaciones fue un repartidor de telepizza, y por equivocación.

Aunque Iglesias quiso hacerle pasar, el operario desechó la invitación con una frase de agradecimiento del tipo "no entro ahí ni aunque me apuntaran con una pistola Largo Caballero e Indalecio Prieto". Y procedió a marcharse en su moto buscando la dirección correcta.

Sorteo de lotes con Irene

El testimonio del repartidor ha sido clave para entender la razón por la que el líder de Podemos se ha autoinculpado de algo que, en realidad y por una vez, no hizo. Al parecer, sí convocó una fiesta para la noche del sábado, y giró una invitación a todas las direcciones regionales de Podemos, a los círculos, mareas, confluencias y a IU.

En la misma, prometía barra libre de calimocho, la actuación de "Los chikos del maíz", una charla informal de Monedero sobre el anarquismo de mercado, una barbacoa con productos exclusivos de Marinaleda y el sorteo de diversos objetos personales de la Pareja Real de Podemos:

Un bote con las babas que se le cayeron a Iglesias cuando conoció que entraría en el Gobierno; un diente de leche de Errejón que le regaló para reconciliarse tras perderlo el pasado jueves mientras comía un Happy Meal y el currículo de Irene Montero, una hoja en blanco muy buena para colorear.

Pero llegada la hora, nadie acudió a la convocatoria. Iglesias y Montero se encontraron con todo el servicio cruzado de pies y manos sin poder servir nada por la ausencia de visitantes, que le llevó al vicepresidente a salir a buscar a los manifestantes frente a su chalet y a los guardias civiles que lo custodian para instarles a pasar un rato con ellos. Todos se negaron.

 

Solo apareció por Galapagar Pablo Echenique, con seis horas de retraso debido a las restricciones de movilidad que sufre la Comunidad de Madrid. "Mirad cómo me ha dejado Ayuso", denunció el portavoz morado en el Congreso para justificar su demora.

Su visita tuvo un sentido providencial que rápidamente activó un plan de emergencia en Podemos. "Como se enteren que Pablo ya no convoca ni al Tato, estamos muertos", sostuvo Echenique antes de ver cómo se le abría el cielo al conocerse el fiestón de Aravaca. "Ve a Comisaría y di que has sido tú. Es mejor parecer un irresponsable que un fracasado", le sugirió. Y así fue la historia.

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