20 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

VOX sale en ayuda de Pedro Sánchez

Si Santiago Abascal pretende auxiliar a su país, una moción de censura perdedora no es el camino. Solo sirve para que el Gobierno se cohesione y ya no tenga que hablar de la ruina generada.

 

 

Ni uno solo de los argumentos esgrimidos por Santiago Abascal para justificar la urgencia de relevar al Gobierno es incierto. Nadie como el Ejecutivo de Sánchez ha hecho -ni hará- tanto daño a España como el que en muy poco tiempo ha infligido la coalición del PSOE y Podemos sustentada, cuando no intervenida, por todas las fuerzas independentistas.

Todo lo que se podía hacer mal se ha hecho, y además en un contexto de adversidades e imprevistos que, como la pandemia del coronavirus, ofrecían una oportunidad para el cambio pero solo han servido para profundizar en los errores y añadir más estragos a los que la emergencia sanitaria ya comportaba.

Desde 2018, Sánchez lo ha sacrificado todo por llegar al poder. Desde llegar a La Moncloa intervenido por los partidos a los que semanas antes contribuía a contener, a cambio de legitimar su agenda inconstitucional; hasta alimentar las ínfulas "constituyentes" de Podemos, añadiendo al problema territorial otro sobre la organización del Estado que más prosperidad y libertad le ha dado a España en su historia.

Con Sánchez se ha puesto en solfa todo, desde la Transición hasta la Jefatura de Estado, pasando por la propia existencia de la España constitucional; en una escalada perversa de concesiones y caprichos simbolizada por la colonización total de las instituciones, su sometimiento al poder político y el ataque frontal a la separación de poderes.

Un Gobierno insoportable

Y además de todo eso, que ya es gravísimo, se han aumentado exponencialmente las consecuencias desastrosas de una epidemia, convirtiendo a España en el país del mundo con la mayor mortalidad y el peor panorama económico: el COVID-19 ha dañado al mundo en su totalidad; pero ha alcanzado una categoría más destructiva solo en aquellos países gobernados por negligentes que, ante las advertencias, miraron para otro lado.

 

 

 

Pero dicho lo cual, interponer una moción de censura ahora solo tiene sentido si puede ganarse. Y no es el caso. Vox sabe perfectamente que no podrá sacarla adelante, pues a un eventual apoyo del PP y de Ciudadanos tendría que añadirle el de otros grupos como el PNV o, en su defecto, el de diputados del PSOE dispuestos a abandonar al líder que les colocó.

Nada de eso es posible, y sin embargo sí lo son los beneficios para Sánchez de esta propuesta. De repente no tendrá que dar explicaciones sobre la ruina que él ha generado; sobre la mortalidad que ha escondido o sobre sus cesiones al separatismo.

Y podrá concentrarse en un relato que en el pasado tantos beneficios le dio: el acoso de la "ultraderecha", un escenario en el que se mueve como pez en el agua: cada vez que se le pidan cuentas por sus negligencias, le bastará con apelar al intento de derribo que sufre para cambiar la carga de prueba y discutir en los parámetros más favorables.

Si VOX quiere hacer algo por España, lo que debe pensar es cómo traducir mejor en escaños el apoyo que el centroderecha tiene en las urnas, cuando éstas se abran. Pero si solo quiere autopromoción, al menos ha de saberse que el precio a pagar por el resto es auxiliar y dar aire al lamentable presidente al que dicen querer frenar. Curiosa manera ésta de hacerlo: dándole una válvula de escape de los problemas que tiene y reforzando la cohesión de los socios de Gobierno.

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