03 de abril de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El socialista que se escandalizaba por un perro muerto y ahora pide patriotismo

Francisco Polo, siempre tan cuqui

Francisco Polo, siempre tan cuqui

Francisco Polo pasó de change.org a empotrarse a cualquier precio en puestos de Pedro Sánchez: los azotes se los gana al comparar lo que decía del ébola con lo que dice del coronavirus,

 

 

Hoy se lleva su azotito Francisco Polo, que tiene cara de no haber roto un plato en su vida pero se carga la vajilla a la primera le cambio.  Le situamos. Es el dirigente socialista gay que se pone muy estupendo con tan noble causa, como tiene que ser, siempre y cuando la homofobia no sea la de una compañera ministra, Dolores Delgado en su momento, contra un compañero ministro, Fernando Grande Marlaska.

En ese caso, por zafias que fueran las alusiones sexuales de la primera hacia el segundo, Polo se queda como afectado de un inesperado brote de mudez, que sorprendentemente se cura cuando la polémica arrecia.

Esa actitud le ha hecho merecedor de entrar en la Ejecutiva del PSOE y después, en menos de un año, de ocupar dos puestos relevantes con sueldos de aúpa en los Gobiernos de Sánchez, ambos con rango de Secretaría de Estado: al frente de la Agenda Digital y, desde hace meses, de la Marca España, antiguo territorio de otra que tal baila: Irene Lozano, hoy secretaria de Estado de Deporte, aunque sabe lo mismo de olimpismo que de cría de linces en cautividad.

 

Conocido por lanzar en su día change.org y por hacerse el afectado por los dramas sociales en una efímera sección en el programa de Julia Otero; Francisco Polo pide a voces visitar la sala de azotes por algo que dijo en 2014, cuando ya hacía méritos para lograr lo que al fin ha logrado. Se juzga solo:

 

 

Ahí lo tienen, a Polito, el que sirve para un roto y un descosido, montándole la tremolina al entonces presidente Rajoy por ¡un perro! Sí, Excalibur era la mascota de la enfermera que contrajo el único caso de Ébola detectado en España en 2014, más allá del de un misionero que falleció al poco de ser repatriado. 

EL perro sí, los humanos no

Por elemental medida de seguridad, el can tuvo que ser sacrificado. Y los mismos que ahora, con 1.400 muertos y 25.000 infectados por coronavirus piden paciencia y consenso, desataron un escándalo contra el Gobierno: el propio Sánchez acusó a Rajoy de gestionar la crisis con "desvergüenza" y de poner en peligro a los sanitarios. Por un caso.

Y en ese contexto, el flamante responsable de la Marca España, incendió las redes con ese comentario tan hiriente, tan duro, tan demagógico... y tan incompatible con lo que ahora pide y difunde. Agárrense porque duele a la vista:

 

 

El patriotismo oscilante de Polo, el que calla cuando el homófobo es del PSOE; el que dice que la agenda digital es crucial para dejarla tirada un año después de cogerla; el que considera una hecatombe la muerte de un perro pero no la de 1.400 españoles.

El que retrata, en fin, a esa generación de jóvenes socialistas tan pastueña y tan reaccionaria, cuya única brújula es seguir al jefe donde haga falta, tragándose los sapos que sean menester, con tal de conservar el kit del buen progre: sueldazo, despacho y coche oficial. Lo mismo se cree un caballero de la artúrica tabla redonda, pero a duras penas pasa de siervo de la gleba del señorito de Ferraz.

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