19 de octubre de 2017 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La infoxicación y los costes empresariales

El exceso de fuentes de información está suponiendo un coste cada vez más elevado para las Pymes, que deben buscar la manera más adecuada de equilibrar sus costes para conseguir retornos.

La nueva sociedad de la información ha traído innumerables ventajas, pero también algunos aspectos negativos como es la infoxicación o los efectos perversos que puede producir el exceso de información, la carencia de referentes documentales de garantías y los miles de contenidos de pésima calidad que circulan por la red. Este nuevo síntoma se caracteriza por la sobre exposición a Google, Twitter, Facebook, Instagram, Wikipedia, correo electrónico, Whatsapp, televisión digital, etc., en el ordenador, la tableta y el móvil. Si le sumamos que podemos estar 24 horas conectados y desde cualquier lugar, la infoxicación se agrava.

Lo cierto es que el problema de esta nueva forma de intoxicación intelectual no es nuevo en el mundo en el que vivimos desde que internet se generalizó, pero sí es preocupante su aumento en la medida que la información crece de forma exponencial. Hemos pasado de la intoxicación informativa: dar un exceso de información manipulada con el fin de crear un estado de opinión propicio a ciertos fines, a la infoxicación o el envenenamiento por nuestros propios contenidos. No es un gran avance, más bien lo contrario. 

En el plano personal ya se apuntan indicios de que nuestro cerebro está sufriendo modificaciones por los miles de impactos y estímulos que recibe cada día, según los últimos estudios de las universidades de UCLA y Berkeley de Estados Unidos. 

En el ámbito empresarial las consecuencias son otras: pérdida de tiempo para encontrar buenas fuentes documentales, y hay que recordar el tiempo es dinero, el coste de oportunidad que se deriva de dedicar mucho esfuerzo a este cometido y no a otros de la actividad empresarial, y la poca cultura existente para buscar información de calidad en poco tiempo, lo que deriva en pérdida de oportunidades para las empresas.

Los costes directos de buscar información y de oportunidad se pueden contabilizar en dinero fácilmente. Cada empresario sabe el coste por hora de un empleado, por lo que solamente hay que sacar la cuenta. La cifra se sitúa entre los 1.200 euros y los 3.500 anuales por trabajador en función de los salarios de cada sector. Las pérdidas por no acceder a una buena información o no hacerlo a tiempo son más complejas de definir, pero ello no quiere decir que no tengan repercusión en las empresas. 



Para contrarrestar este problema se están utilizando sistemas de vigilancia de la información e inteligencia competitiva para ser más eficaces en la búsqueda de información, que debe pasar a ser conocimiento para la empresa. En este sentido es conveniente pararse a reflexionar y pensar que, si en la sociedad offline no leíamos todos los periódicos y revistas, ni consultábamos todos los libros o videos, ¿por qué ahora queremos leernos una biblioteca que no tiene fin como es internet?

Para evitar esta situación hay que ser muy selectivo en las fuentes de información que vamos a consultar, utilizar los buscadores de forma adecuada usando las herramientas de que disponen para mejorar nuestros resultados, saber utilizar las palabras clave que más convengan para nuestros intereses, crear alarmas en Google que nos avisen cuando encuentren aquello que hemos marcado como relevante y automatizar el proceso de captura y centralizarlo en un solo soporte por medio de canales RSS. Todo ello lleva un coste en muchas ocasiones elevado, y muchas veces la mejor manera de afrontarlo será con un crédito rápido que nos permita dar una respuesta inmediata al problema.

Gracias a esta inversión rápida podremos por ejemplo acceder a un sistema que permite indizar aquellos contenidos de Facebook, Twitter o Linkedin que nos interesen. Además es conveniente no seguir a demasiadas personas en las redes sociales ya que es imposible, o al menos separar los contactos personales de los profesionales. Y por último el sentido común, si antes no dedicaba más de una hora a documentarse sobre su trabajo, ¿qué le hace perder más tiempo en la actualidad? Hay que procurar que la infoxicación, el ruido mediático, no le impida ver el bosque. 

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