04 de agosto de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El Rey Juan Carlos sigue en La Zarzuela: así vive sus horas más delicadas

El Rey Juan Carlos

El Rey Juan Carlos

En el peor momento público de su vida, el Rey Emérito no está ni lejos de Madrid ni fuera de España. Y tiene una opinión clara de toda la polémica, que de momento se reserva.

A Juan Carlos I le han situado en la ría de Arosa o, incluso, en el extranjero, en algún país de la Unión Europea: las apuestas señalaban a Portugal, ligado a su memoria sentimental y familiar de manea muy intensa.

Pero no, el calvario que sufre a cuento de Corinna y los extraños 65 millones procedentes de Arabia Saudí, lo está viviendo en Madrid, en sus aposentos privados en el complejo de La Moncloa. Allí, solo con sus asistentes y no muy lejos de su hijo, Felipe VI, mira con incredulidad y cierta indignación los acontecimientos.

"No entiende que lo despellejen", afirman a ESdiario en su entorno, convencidos de que judicialmente este asunto no tiene recorrido. "A quien acusa la fiscalía de Suiza es a Corinna, no a Su Majestad", recuerdan para intentar compensar la imagen que se proyecta del caso en España. A saber, que el exJefe de Estado logró una millonada como comisionista de las obras del AVE a La Meca, adjudicadas a un consorcio español.

Y que todo estalló cuando una "mujer despechada y ambiciosa"  fue devorada por la codicia e intentó vengarse de la mano del perejil de las salsas más siniestras de la política española, el excomisario Villarejo: quería ese dinero, lo consideraba suyo y, al no tenerlo, decidió tirar de la manta. O eso se cree.

 

En todo caso, las mismas fuentes aseguran que el Rey Emérito no tiene miedo a la Justicia: no hay acusación, el juez instructor del caso no le ha señalado y los plazos entre la adjudicación del AVE y las supuestas comisiones no coinciden: de ser eso, ¿cómo se explica que las recibiera casi dos años antes de la propia adjudicación?

Tampoco encaja, dicen, el supuesto pagador: su "hermano" en Arabia Saudí. ¿Por qué iba a tener que soltar esa millonada el adjudicador del contrato y no el beneficiario de su decisión?".  No parece fácil sostener la idea del Juan Carlos I comisionista, se apunta.

Otra cosa es el "evasor fiscal": que todo un Jefe de Estado, símbolo de la España de la Transición, acepte un regalo multimillonario de un jeque y además no lo declare al fisco español, es un problema como poco estético. Y la Corona es, sobre todo, una institución simbólica.

En plena "campaña"

"Se puede tener dinero en Suiza y en cualquier país extranjero", apuntan a este periódico expertos financieros. "Pero lo que no se puede hacer es no declararlo a la Hacienda española". Algunos apuntan que, de ser cierto que ese botín es un regalo del "monarca" saudí a su "hermano español", algo muy habitual en esas latitudes; don Juan Carlos debería haber tributado en torno a la mitad.

¿Por qué no lo hizo y qué precio puede pagar ahora por eso? De momento, su hijo le ha retirado los honores renunciando a la herencia y retirándole su asignación. Que todo quede ahí o el estrago a su imagen sea mayor es una incógnita. Y en buena medida dependerá de qué necesite hacer o decir Felipe VI para salvar a la Corona de la campaña que, en su contra, lleva en marcha muchos meses.

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