18 de enero de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez sí traicionaría a España arrodillándose ante el separatismo por un cargo

Si el PSOE doblega a la Justicia para contentar a ERC y lograr la investidura de su líder, estará entregando la democracia española a unos sediciosos por un interés personal.

 

 

 

Todo indica que el PSOE se ha consagrado a traducir el fallo del TSJUE sobre Junqueras en una excusa para enterrar la sentencia del Tribunal Supremo referida al llamado procés catalán. Con muy poco disimulo, y fruto de las urgencias de Sánchez para ser investido, algunos de los principales cargos socialistas ya se han lanzado en tromba a ello.

La clave la ha dado Carmen Calvo, portavoz de los deseos de Sánchez, apostando por "ayudar" al Supremo a interpretar la sentencia europea o anunciando que la política debe sustituir a la Justicia en la gestión del conflicto en Cataluña, lo que significa simplemente que el Gobierno está dispuesto a hacer de todo para contentar a sus acreedores.

El espectáculo es bochornoso y lesiona gravemente la separación de poderes, o lo que es lo mismo el tuétano de la propia democracia. Si ya resulta indigesto que el próximo presidente de España dependa del partido que de manera más contundente y frontal defiende la desaparición de la España constitucional creada por todos desde el 78; que además se consienta algo así sobre la base de consolidar ese desafío y no de lograr la renuncia, es inaceptable.

Es inaceptable que un Gobierno depende del separatismo, pero mucho más si con ello, lejos de renunciar a ese objetivo, se legitima y refuerza

Lo que está haciendo Sánchez, aunque suene muy grueso decirlo, es vender al país que quiere gobernar para garantizarse ese objetivo, alimentando a quienes tienen por hoja de ruta la independencia y derribando, de forma caciquil, cualquier obstáculo que se le ponga en el camino.

Forzar a la Abogacía del Estado a interpretar la sentencia europea, que en ningún caso ha enmendado la sentencia del Supremo, en la clave requerida por ERC, es una vergüenza de proporciones siderales que menoscaba la imagen, los intereses y la dignidad de España.

Sí, es traición

Y que preludia algo aún peor. La restitución del separatismo como una víctima del sistema, el blanqueamiento de todos sus abusos y la legitimación de todos sus objetivos. Porque la única "salida política" que podría justificarse sería una que partiera de la renuncia del soberanismo a sus planes y la aceptación de la estructura constitucional de España, garante de la convivencia entre distintas opiniones.

Pero lejos de ser esa la idea, se intenta imponer lo contrario: avalar lo que haga falta, se puede ejecutar ahora o a medio plazo, a cambio de perpetuarse en el poder. Calificar esto de traición, en un sentido al menos metafórico, no es ningún exceso. Sánchez se está ganando ese título perverso a fuer de sacrificarlo todo por un interés estrictamente personal.

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