17 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez repite en Navarra lo que le llevó a La Moncloa y le mantendrá en ella

Nadie debe sorprenderse de que Sánchez se apoye en el independentismo en Navarra: es lo que hizo y hará, a un precio que esconde a los españoles tras ocultarles sus intenciones.

 

 

Para quienes tenían alguna duda al respecto, Pedro Sánchez la disipó adelantando el probable pacto con el nacionalismo para gobernar Navarra haciendo eso mismo, con la sucursal del PNV y Bildu, en la Mesa del Parlamento Foral, ya en manos de Geroa Bai y con la presencia del partido de Otegi.

Es el anticipo de un acuerdo similar, salvo sorpresa mayúscula, que llevará a la socialista María Chivite a presidir la Comunidad, intervenida por su predecesora nacionalista y por la formación abertzale, que sin duda impondrán su impronta por mucho que el PSOE pretenda soplar y sorber a la vez: no se puede garantizar una oposición al proceso nacionalista impulsado en Navarra por Uxúe Barcos y, a la vez, depender para todo de sus promotores.

Una mentira flagrante

Y todo ello después de que el PSOE garantizara que, ni por acción ni por omisión, llegaría a la presidencia negada por los navarros en las urnas apoyándose o aprovechándose de los votos que, finalmente, va a utilizar con una tremenda irresponsabilidad. Es indignante la flagrante mentira con que, desde Sánchez hasta Ábalos, rechazaron hace apenas unos días lo que ahora han hecho.

Sánchez ha vuelto hacer en Navarra lo que hizo en la moción de censura y lo que hará para seguir de presidente

Porque supone acercar a Navarra a un proyecto nacionalista que, con distintas energías y nombres, recorre España desde Cataluña hasta el País Vasco, pasando por Valencia, Baleares y, de forma más tímida, Galicia o hasta Canarias. Que el PSOE alimente esto en lugar de ayudar a frenarlo evidencia, una vez más, que el principal proyecto de Sánchez es él mismo.

Con los peores

Y demuestra que, más allá de mensajes electorales del líder socialista al respecto de su rechazo al independentismo, una vez llegado el momento de la verdad se acerca siempre a él con una opacidad que impide saber a qué precio y con qué compensaciones: el "No te preocupes" a Junqueras permite intuir, no obstante, por dónde pueden ir.

Sánchez llegó a Moncloa apoyado en ERC, Junts, PNV y Bildu y, de nuevo en Navarra, repite una variante de ese pacto. Y probablemente lo haga de nuevo para lograr su investidura y gobernar en España en los próximos años, aunque sostendrá lo contrario sustentado por un fenomenal aparato de propaganda que maquilla sus despropósitos y los presenta de manera opuesta a lo que son: una entrega frívola a los peores con las intenciones más siniestras.

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