21 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Cospedal comprueba en Líbano la grandeza de los "héroes" del Ejército

María Dolores de Cospedal, este jueves, durante su visita a la base de Marjayún (Líbano).

María Dolores de Cospedal, este jueves, durante su visita a la base de Marjayún (Líbano).

La ministra de Defensa ha reafirmado el compromiso de España con la misión militar más antigua y ha trasladado el "orgullo" de los españoles con sus Fuerzas Armadas.

Suele decir un prestigioso general español, ya en la reserva, que si el Gobierno pudiera llevar a cada español a visitar un sólo día una de las misiones internacionales de las Fuerzas Armadas, la percepción de los ciudadanos sobre el trabajo de nuestros militares sería bien distinta. Y, pese a todo, cabe recordar que el Centro de Investigaciones Sociológicas sitúa siempre a nuestro Ejército como una de las instituciones mejor valoradas.

Pero, ahora, al albur del populismo creciente y a la sombra de los dogmas más radicales que asoman en alguna de las formaciones de la llamada nueva política, parece haberse puesto de moda vilipendiar a nuestros soldados como símbolos de no se sabe qué males a erradicar.

Lo mismo vale esta moda para que Ada Colau prohíba a las Fuerzas Armadas disponer de un stand en un Salón de Educación -un stand, por cierto, de los más visitados- o para que el alcalde del cambio de Zaragoza, Pedro Santisteve, reclame una Academia Militar "no militarista".

En Líbano, los 14 militares españoles fallecidos son considerados "héroes nacionales"

Pero son los ciudadanos, en España y más allá de nuestras fronteras, quienes se encargan de poner en su sitio a estos nuevos adalides de este pacifismo mal entendido.

Lo mismo los chilenos despidiendo entre aplausos a los miembros de la Unidad Militar de Emergencia que contribuyeron a sofocar una oleada de terribles incendios en aquel país; que los libaneses, testigos de como nuestros soldados contribuyen a la paz y a la limpieza de un país sembrado, desde hace décadas, de artefactos y peligros de la más variada condición.

En su gira por los contingentes desplegados por el exterior, la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, ha visitado este jueves la misión más antigua, la del Líbano, aprobada por el Congreso el 7 de septiembre de 2006 para servir de mediación entre Líbano, Siria e Israel y bajo la bandera de Naciones Unidas. La operación FINUL.

Basta pasar cuarenta y ocho horas en aquel país, sea en la capital Beirut como en la Base de Marjayún, a escasos metros de la frontera con Israel, para comprobar el espléndido trabajo que han desarrollado durante once años nuestros soldados. Y el agradecimiento que los libaneses prodigan por tal esfuerzo. 

"Vuestro trabajo es muy importante para mantener la seguridad de nuestras familias también en España", ha dicho Cospedal a los 600 soldados allí desplegados. Y es que en Líbano, España ha movilizado desde 2006 a más de 24.ooo soldados, de los que 14 perdieron su vida en acto de servicio.

Aquí, como en los Balcanes, Afganistán, Irak o Malí, las Fuerzas Armadas han demostrado, además, que la política de Defensa es un instrumento más, y de los más valiosos, de la política internacional, para un país llamado a jugar un papel relevante en el escenario internacional.

Tras la discutida política exterior de José Luis Rodríguez Zapatero, España vuelve a competir en la primera división. Y en Líbano es de los pocos países donde puede exhibir sus credenciales: un referente de primer orden en el convulso mundo árabe, y un socio preferente y fiable de Israel.

Cospedal reivindica el "factor humano"

Por lo demás, entre los militares crece una notable sensación de esperanza por la apuesta de Cospedal por el "factor humano" tras varias legislaturas en las que sus antecesores priorizaron más la política relacionada con la industria militar.

La ministra tiene varios retos que ya ha hecho suyos: el futuro de los militares mayores de 45 años, la conciliación, la movilidad geográfica y la mejora de las infraestructuras militares.

Cospedal ha incluido en su agenda el factor humano: un estrategia para mejorar las condiciones laborales de nuestros militares

Mientras los libaneses consideran a los nuestros militares "héroes nacionales", en España algunos se afanan en negarles el pan y la sal. Por eso reconforta ser testigo privilegiado de su profesionalidad, su dedicación y su entrega. Con el expediente inmaculado, algo de lo que pocos ejércitos de nuestro entorno pueden presumir.

Por ello, Cospedal ha trasladado el "orgullo y admiración" de todo el Gobierno y de la "inmensa mayoría de españoles" por la labor que realizan en una "zona tan convulsa" del mundo.

La ministra prepara para las próximas semanas la renovación de la cúpula militar. Habrá nuevo Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD). Ya sabe los deberes que le esperan.

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