La Comunitat: la aritmética parlamentaria se impone

Las reuniones entre Puig y Cantó no han cuajado

Las reuniones entre Puig y Cantó no han cuajado

Si Puig hubiera querido trasladar los acuerdos por la reconstrucción a los presupuestos hubiera tenido que explorar la vía de negociación con la oposición. Y eso el Botànic no lo consiente

Los 52 diputados del acuerdo del Botánic son los que sustentan al gobierno de Ximo Puig. La vicepresidenta Oltra no pudo ser más contundente cuando le preguntaron acerca del flirteo presupuestario que han mantenido Cantó y Puig. Certera afirmación la de Oltra, que no hace más que confirmar la previsión que el Estatut de Autonomía contiene en su artículo 22 donde reserva como función de la cámara la elección del president, que necesita la confianza de la misma al ejercicio de sus funciones.

La realidad se ha impuesto y la estrategia de Puig de proyectar una imagen de moderación, así como el intento de Ciudadanos de escenificar una capacidad de influencia que no se correspondía con la aritmética parlamentaria, ha decaído finalmente.

Lo ha hecho no sin dejar memorables momentos, como la aparición del síndic de la formación naranja en la televisión pública afirmando que quería para la Comunitat Valenciana lo mismo que tiene el País Vasco, mientras que su grupo parlamentario, que no todos sus concejales, dan la espalda a una seña de identidad privativa del pueblo valenciano como el derecho civil foral y su líder nacional abraza la foralidad vasca bajo el árbol de Gernika así como la del resto de Comunidades Autónomas con derecho foral propio.

Lo cierto de toda esta representación es que la mayoría parlamentaria la componen tres grupos: Socialista, Compromis y Unidas Podemos que a su vez están integrados por los siguientes partidos. Pspv-Psoe, Bloc, Iniciativa, Verds-Equo, Podem y Eupv. Formaciones que claramente apuestan con intensidad diferente por el incremento de la presión fiscal y por la expansión de la administración pública a costa precisamente de un sector productivo maltrecho y vulnerable.

Si Puig hubiera querido trasladar los acuerdos por la reconstrucción a los presupuestos hubiera tenido que explorar la vía de la negociación con la oposición y eso se sabía desde el principio imposible puesto que la mayoría del Botànic impone su agenda más si cabe en momentos de excepcionalidad frente a unos acuerdos que reducen a una foto sin contenido.    

De lo acontecido se puede concluir que sólo en aquellas instituciones con gobiernos encabezados por el Partido Popular como la Diputación de Alicante, se aplican políticas encaminadas a la disminución impositiva que combinadas con otras como la supresión del pago de la cuotas de autónomos que no pueden facturar que permita rescatar temporalmente aquellos sectores productivos cuyo concurso será imprescindible para rescatar la economía tras la pandemia.

Y es que mientras se presentan las cuentas de unos presupuestos irreales dominados por la necesidad imponer la agenda ideológica de los grupos que conforman la mayoría parlamentaria se está dejando atrás literalmente a los vulnerables, los que producen, arriesgan y generan riqueza que han visto como se incumplen las ayudas que se prometieron, se persiste en cargar sobre ellos en un desmedido afán recaudatorio mientras no se aprecia el más mínimo gesto de comprensión por parte de un Consell, el de Ximo Puig que ni siquiera quiere congelarse el sueldo este ejercicio.

 

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