15 de enero de 2021
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Por qué España tiene que conformarse con poner vacunas que otros descubren

Pruebas en un laboratorio.

Pruebas en un laboratorio.

Un informe que ha dado a conocer el Ministerio de Educación lo pone negro sobre blanco: España no es un país de científicos, y no parece que tampoco las nuevas generaciones vayan por ahí.

España observa con envidia la competición abierta en la comunidad científica mundial por lograr la mejor vacuna contra el coronavirus, la más eficaz. Puesto que la más rápida ya se sabe: Pfizer, cuyo antídoto empezó a dispensarse este martes en el Reino Unido.

No es España un país de científicos, y no parece que tampoco las nuevas generaciones vayan por ahí. Este martes el Ministerio de Educación dio a conocer los resultados del informe TIMSS 2019 (Trends in International Mathematics and Science Study) de la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo, y de nuevo nuestro país se sitúa a la cola. 

Los alumnos españoles de Primaria empeoraron ligeramente sus resultados en Matemáticas y Ciencias y siguen por debajo de la media de la UE y de la OCDE, según el informe. Castilla y León repite como mejor autonomía en estos ámbitos, informa Servimedia.

Más de 9.500 escolares de 4º de Primaria de 500 centros españoles han participado en la última edición del estudio, que se realiza cada cuatro años para medir los conocimientos en Matemáticas y Ciencias de los escolares de 4º y 8º curso a nivel internacional.

Con una media de 502 puntos, España baja tres puestos respecto a 2015 y se sitúa a 11 de la media ponderada de la UE y a 25 del promedio de los países de la OCDE analizados. Una muy mala noticia en plena polémica por la Ley Celaá por su tolerancia respecto a los suspensos. 

El informe estudia también la influencia del contexto personal y sociodemográfico en los resultados de los alumnos, con variables como el nivel de formación y el nivel de ocupación de los padres o el número de libros del que se dispone en el hogar.

En todos los países se observa la influencia del entorno en el rendimiento de los alumnos, pero esta es siempre menor en el caso de España que en el promedio de la OCDE y la media ponderada UE, lo cual apunta a un mayor nivel de equidad.

Por ejemplo, en Matemáticas, cada décima adicional del Índice Social, Económico y Cultural (ISEC) de un alumno español mejora su puntuación en 3,6 puntos. En el promedio de países de la OCDE, este aumento es de 4,0 puntos, y en la media ponderada de la UE, es de 3,7 puntos. En ciencias, cada décima del mismo índice implica 3,3 puntos adicionales en el caso de los estudiantes españoles, 4,0 puntos en el caso de la media OCDE y de 3,9 en la UE.

El informe no revela diferencias significativas de rendimiento en España ni entre alumnado de centros urbanos y rurales, ni entre los de localidades más y menos pobladas, así como tampoco entre alumnos nativos y no nativos, una vez descontado el ISEC.

Por sexo, la brecha de rendimiento en Ciencias entre alumnos y alumnas tiende a reducirse en España, salvo en ciencias físicas, donde ellos obtienen de media ocho puntos más.

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