El Valencia tampoco encuentra el norte en Vigo

Rodrigo empezó en el banquillo

Rodrigo empezó en el banquillo

Celta 1 - Valencia 0. El cuadro de Marcelino cae en tierras gallegas víctima de su propia inoperancia ofensiva.

Con la nota destacada de la ausencia de Rodrigo Moreno en el once de Marcelino a modo de antesala de su inminente traspaso al Atlético de Madrid, el Valencia CF encaraba en Balaídos la búsqueda de su primer triunfo de la campaña. No obstante, el tramo de apertura del encuentro ya resultaría de lo más desalentador.

Poco tardó esa circunstancia en extrapolarse al marcador, ya que Iago Aspas - demasiado libre en su juego toda la noche - conducía eliminando contrarios para abrir a Denis Suárez y que el futbolista pretendido la pasada primavera por los de Mestalla encontrara el remate a gol, al filo del cuarto de hora y de espaladas a portería, de Gabriel "El Toro" Fernández , delantero uruguayo que parece reunir todas las condiciones para hacer olvidar en Vigo a un hoy nefasto Maxi Gómez. Otro serio aviso celtiña, en forma de remate del propio Aspas - aprovechando un deficiente despeje de Paulista -, que Garay salvó bajo palos in extremis, sería menester para el primer atisbo de reacción che.

Y ello se produciría de la mano de un entonado Daniel Wass, quien culminó una internada de Gayá con un poderoso remate que solamente pudo ser conjurado por el portero Rubén al alimón con el travesaño local. El danés - hoy sustituto de Carlos Soler en las labores de interior diestro en la vuelta al que fuera su estadio - continuaba asociándose con Gameiro dentro ya de un contexto de dominio valencianista; aunque la pasividad de Maxi Gómez a la hora de buscar el remate primero, y el desacierto de Guedes en el disparo más tarde imposibilitaron la igualada en los que eran los mejores momentos de los de Marcelino hasta ese instante.

Desgraciadamente, la continuidad en el repunte futbolístico que el Valencia CF mostró en el último tercio de la primera mitad brilló por su ausencia en el primer tramo de la reanudación. Sin soluciones ofensivas, una gran intervención de Cillessen sobre Fernández mantenía con vida a los suyos a los diez minutos del segundo tiempo. Marcelino movió el banquillo para encontrar esas alternativas, a la vez que castigaba el mal partido de Paulista al sustituirlo por Diakhaby. Rodrigo era el otro hombre de refresco en lo que bien pudieron haber sido sus últimos minutos como valencianista, pero su impacto en el choque tampoco resultaría el esperado.

Mientras tanto, Denis Suárez y Iago Aspas se erigían como los responsables de llevar a buen puerto el nuevo plan de Fran Escribá para el Celta: el de asegurar la posesión del esférico como manera más idónea para defender la renta conseguida. El Valencia, aparte de no hallar el antídoto pese a que Parejo dispuso al final de otra oportunidad desperdiciada, no lograba tampoco que la precisión le acompañara cuando sí conseguía tener el balón. Probablemente esa sensación de impotencia sea lo más preocupante independientemente del resultado en la aciaga noche viguesa. El penalti que Cillessen detuvo a Denis Suárez en el descuento sólo puede ser catalogado como una anécdota. Insuficiente.

 

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