17 de enero de 2018
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El Real Madrid, un club de baloncesto con sección de fútbol

Florentino Pérez debería hacer con Zidane como hizo con Pablo Laso.

Florentino Pérez debería hacer con Zidane como hizo con Pablo Laso.

Ser del Madrid es lo más difícil que hay en el panorama deportivo. Es el club que más fracasa del mundo. Está al borde de su enésima autodestrucción. En esto sí que somos expertos.

Solo hay una cosa que, en días como hoy, me esté molestando más que seguir felicitando el año y tener que dar dos besos a gente que no me apetece y que en circunstancias normales no tendría por qué rozar mejilla con mejilla y lanzar un choque insulso de labios al aire, y es la idea recurrente y extendida de que ser aficionado del Real Madrid es muy cómodo, porque claro, es muy fácil ser de los que ganan.

Ser del Madrid es lo más difícil que hay en el panorama deportivo. El Real Madrid es el club que más fracasa del mundo. Es imposible encontrar a un club con más fracasos en su historial, porque para el Real Madrid no ganar todos y cada uno de los títulos es un fracaso. Todos los años (porque salvo en 2015 en baloncesto, nunca he visto al Madrid ganarlo todo) hay al menos un fracaso con el que llenar nuestra vitrina de las sombras.

Es imposible encontrar a un club con más fracasos, porque para el Real Madrid no ganar todos y cada uno de los títulos es un fracaso

Tenemos el mayor palmarés de la historia del fútbol y el baloncesto europeo, pero tenemos otro paralelo, en una realidad alternativa, plagado de desastres, eliminaciones estrepitosas, títulos perdidos en el último segundo, ligas tiradas en diciembre, cadáveres de entrenadores y un sinfín de restos putrefactos de los que no somos capaces de desembarazarnos.

Hace ya más de siete meses que el Real Madrid no gana una Copa de Europa y, como no podía ser de otro modo, nos han entrado las urgencias. Las antológicas urgencias del Madrid. El Real Madrid está al borde de su enésima autodestrucción. En esto sí que somos expertos. En crear y dar confianza a los proyectos, ya menos.

Es este rollito madrileño de ser muy chulos y creernos un poco infalibles, intocables, inmortales

El madridismo vive en una perenne agonía, con un inconformismo absurdo. Es este rollito madrileño de ser muy chulos y creernos un poco infalibles, intocables, inmortales. No me gustan los toros, aunque tampoco diré que los desprecio (este debate, ya tal), pero recuerdo la única vez hace unos diez años que fui a las Ventas, toreaba el Juli y ya en el paseíllo, antes de empezar a torear, desde cierto sector del graderío le gritaron que con esa actitud no se viene a Madrid. ¡Antes de empezar la corrida! Eso no es ser exigente e inconformista, es ser gilipollas. Sois gilipollas. Sois insoportables. Es absolutamente tedioso seguir la información que rodea al Real Madrid.

El entorno del club, entendiendo como tal a la prensa y aficionados, conceptos que a menudo se entremezclan, es una cosa absolutamente dantesca. ¿Exigencia? Toda la del mundo, siempre, pero sin que vaya unida a la paciencia y tirando al pozo todo lo conseguido, no tiene ningún sentido.

El Real Madrid es ahora mismo es un club de baloncesto con sección de fútbol. Es un club que ha de tomar como referencia al equipo de las canastas para continuar con el proyecto del de las porterías. El Real Madrid de baloncesto ha estado en la misma situación que el de fútbol exactamente unas tres veces en los últimos siete años, y no son más porque no cuento el clásico arrebato de locura que sufren los aficionados cuando ven que llega diciembre y no se ha ganado ningún título.

Si haces la misma mierda de siempre luego no llores si te pasa la misma mierda de siempre.

Pero hasta tres veces no es que hubiera dudas sobre el proyecto, es que la opinión generalizada era que había que echar a Pablo Laso y a media plantilla, porque no valía nada de lo construido. Esto mismo, hace diez o quince años era exactamente igual, pero más frecuente y más agravado, ya que se pedía el cierre de la sección y la incineración del Palacio (esto sí sucedió). ¿Qué pasó? Que alguien debió de asesorar muy bien a Florentino Pérez y le convenció de que no tocara nada, que tuviera paciencia, confianza y fe en el proyecto. ¿Resultado? El Real Madrid de baloncesto es uno de los equipos más fiables de Europa, siempre entre los mejores desde hace ya bastantes años. ¿Que se pierden títulos? Obvio. Excepto en 2015, todos los años se pierden cosas. ¿Y qué? Una gran parte de la afición ya entendió hace tiempo que esto funciona, que a la larga es provechoso. Que a veces toca sufrir, claro. Sufrimos mucho, ya lo dije arriba, somos los que más sufrimos del mundo porque siempre queremos más.

Ahora solo queda encontrar a esa persona que le dijo hace años a Florentino que confiara en Pablo Laso, y que haga lo mismo con Zidane. Que por una vez en su vida cambie el chip. La marcha y el juego del equipo es desastrosa, eso ya lo sabemos y no admite discusión. Pero decidme una vez, una sola vez en la que tirarlo todo por tierra haya servido de algo. Jamás. Porque si no, ¿qué toca? Otra vez el bucle infinito. Decidme, ¿qué toca ahora? ¿Un Valdano? ¿Un Capello? ¿O uno de la casa? No sé, lo que digáis. Tengo una cosa clara: si haces la misma mierda de siempre luego no llores si te pasa la misma mierda de siempre.

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