19 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El importante relevo en ciernes en los servicios de inteligencia españoles

Un montaje del mundo de los espías, con Félix Sanz Roldán y Villarejo

Un montaje del mundo de los espías, con Félix Sanz Roldán y Villarejo

Sánchez rematará la "colonización" del Estado emprendida hace un año con un nombramiento estratégico en el destino más desconocido y a la vez relevante de toda España.



 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando el Gobierno esté constituido, allá quizá por el mes de julio, empezará la abrumadora cadena de nombramientos y renovaciones: desde los más llamativos en el Consejo de Ministros, hasta otros clave en organismos, entidades, secretarías de Estado y la inmensa selva de empresas públicas y todo tipo de instituciones que componen la mastodóntica Administración Pública.

Con un criterio: si Sánchez lo colonizó casi todo en pocos meses, con 82 diputados y viniendo de una moción de censura de la mano de los independentistas, ¿qué no hará ahora con más fuerza propia y más debilidad de sus rivales?

Se espera la confirmación de no pocos ministros y de bastantes de las personalidades ubicadas en espacios como Correos, Paradores, el Instituto Cervantes o RTVE, por citar los más sonoros; pero también unas cuantas novedades y algún cambio de relumbrón en un destino fundamental y estratégico: el CNI, los servicios de inteligencia españoles, dirigidos por Félix Sanz Roldán.

De siempre se ha especulado mucho con las luchas internas en el organismo y, en general, con la inteligencia española, divida con distintos nombres entre los Ministerios de Defensa y de Interior, con los épicos pulsos supuestos entre Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría cuando una era la jefa de los soldados y la otra vicepresidente.

La 'mudanza'

Más allá de esas historias, sí parece claro que habrá mudanza: Sanz Roldán ha cubierto una etapa, trabajando para Zapatero y después Rajoy; y Sánchez quiere garantizarse a alguien de su máxima confianza para los próximos y decisivos años, con desafíos como Cataluña, las mafias organizadas, el crimen internacional o el yihadismo.

 

 

Y es de desear que no se incluya en ese epígrafe algo tan aparentemente razonable como la lucha contra las fake news como excusa, en realidad, para presionar a los medios de comunicación díscolos.

Las aspirantes

El caso es que, si hay cambio en el CNI, será para que cambie algo más que la cuestión nominal. Y en ese reto aparecen como candidatas dos mujeres, de amplia trayectoria y solvencia profesional, pero muy desconocidas para el gran público, cuyos nombres ya se ha atrevido a señalar El Confidencial: Esperanza Casteleiro, jefa de Gabinete de la ministra de Defensa, Margarita Robles; y la responsable de Seguridad del Banco de Santander, Elena Sánchez Blanco.

A este Topo le consta que hay al menos tres nombres más sobre la mesa, pero esos dos no van descaminados. Y en cualquiera de los casos, sí hay una certeza: Sanz Roldán, el hombre nombrado por Carme Chacón y mantenido por Soraya, el único que tuvo arrestos para enfrentarse al ínclito Villarejo, va a dejar La Casa tras diez años poniéndola en orden.

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