24 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La verdad de la "huelga de hambre" de mentira de los políticos presos

¿Por qué no se sumó Junqueras a la huelga de hambre de cartón-piedra encabezada por Jordi Sánchez? En la respuesta a esa pregunta está la clave de buena parte del conflicto soberanista.

 

 

 

Para entender por qué hicieron hasta este viernes una supuesta "huelga  de hambre" cuatro de los nueve políticos catalanes presos, hay que mirar a quien no la hizo: Oriol Junqueras. Es decir, ERC, y por eso tampoco se sumaron los dirigentes del partido republicano o más próximos a él, casos de Raúl Romeva o Jordi Cuixart.

¿Y por qué, se preguntaran ustedes? Bien sencillo: el desafío independentista es, en realidad, una lucha por la hegemonía en el independentismo, con Junqueras, Puigdemont y sus respectivos ejércitos librando una batalla a muerte en la que todo lo demás, incluyendo la secesión, es un recurso para vencer al rival.

Los rechazos

Recuerden todos que los mismos que dicen representar al "pueblo catalán unido" fueron incapaces de presentarse juntos a las últimas Elecciones autonómicas y que, de manera casi despectiva, Junqueras ha rechazado a Puigdemont para una lista encabezada por él mismo o uno de los suyos a las próximas Elecciones Europeas.

 

 

En ese contexto, llamar la atención es fundamental y eso es lo que hizo Jordi Sánchez, delegado de Puigdemont para casi todo hasta hace casi nada, poniéndose en ayuno presuntamente extremo, pero menos: panchitos y aceitunas no ha tenido ni él ni los otros tres huelguistas en la cárcel de Lledoners, pero sus buenos batidos energéticos han caído al buche, que una cosa es llamar la atención y otra bien distinta tener que llamar a urgencias.

Sánchez se puso en huelga de hambre para "dañar" a Junqueras, pero ha logrado reforzarle aún más

Lo que Sánchez ha pretendido, y con él los otros tres políticos 'a dieta' pertenecientes todos al partido de Puigdemont, es recuperar el espacio perdido en favor de Junqueras, cuyo cautiverio frente a la fuga del expresidente a Bélgica le han hecho colocarse a la cabeza de las preferencias de los independentistas: lo indican todos los sondeos, para disgusto de su colega de andanzas unilaterales, desplazado del foco tras huir de mala manera a Bruselas.

Y ahora un filete

El fracaso del ayuno ha sido mediático -nadie se creía que Sánchez, Turull, Rull y Forn se fueran a dejar morir de hambre-, pero sobre todo político: sin perder ni un gramo, Junqueras se ha relamido de satisfacción al comprobar que él es el jefe, al menos en el peculiar corazón del independentismo catalán. Y así las cosas, mejor sufrir ese martirio político con un buen filete delante, han debido de pensar los mandaos de Puigdemont.

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