26 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Puigdemont detona el PDeCAT: la derecha independentista se rompe en añicos

Carles Puigdemont y Quim Torra.

Carles Puigdemont y Quim Torra.

Las criaturas políticas de Pujol, los herederos de la antigua Convergencia, entran en guerra civil a escasos meses de las elecciones catalanas y con ERC mordiendo muy fuerte en los sondeos.

"Estamos matando al padre, y eso es jodido". La frase es de un alto cargo de Esquerra y se refiere al otrora poderoso Jordi Pujol y a sus criaturas políticas. Pero, en realidad, a los herederos de aquella Convergencia Democrática de Cataluña de los tiempos de esplendor -y del 3%, que diría Pasqual Maragall- no les hace falta que ERC les mate. Se bastan y se sobran ellos mismos para despellejarse.

El anuncio de Carles Puigdemont de que romperá amarras con el PDeCAT y creará un partido propio para hacer y deshacer a su antojo en la candidatura a las próximas elecciones catalanas (aún sin fecha, pero en otoño) ha terminado por agitar el avispero posconvergente. O neoconvergente, tanto da.

En seis días, el 8 de julio, se cumplen cuatro años de la creación del Partido Demócrata Europeo Catalán, el PDeCAT, la formación en la que se refundó Convergencia para intentar borrar su mancha  de corrupción (los escándalos de la familia Pujol, el caso Palau, el del 3%...). Cuatro años de canibalismo, sopa de siglas, encuentros y desencuentros que ahora están a punto de saltar por los aires. 

Porque a la decisión del expresidente de la Generalitat huido de fundar otro partido más de la órbita nacionalista/independentista se une la aparición en escena del Partido Nacionalista de Cataluña, primera escisión formal del PDeCAT y cuya secretaria general es Marta Pascal, quien fuera coordinadora general de este último.  

Marta Pascal en el congreso constituyente del PNC.

 

El PNC, creado a imagen y semejanza del PNV de Andoni Ortuzar e Íñigo Urkullu, celebró su congreso constituyente el pasado fin de semana, con la intención de presentarse a las elecciones catalanas contra los de Puigdemont. Además de Pascal, también se han unido a sus filas dos destacados exdiputados de CiU en el Congreso, Carles CampuzanoJordi Xuclà

En el origen de esta escisión está el malestar entre los llamados moderados del PDeCAT, que son los primogénitos de la herencia de Convergencia, por su escaso protagonismo en la "reordenación del espacio posconvergente", como lo llaman ellos eufemísticamente. 

Los duros, capitaneados por Puigdemont, proponían la integración del PDeCAT en Junts per Catalunya, y así se lo pidieron la semana pasada los presos Josep RullJordi Turull y Joaquim Forn por carta al presidente del PDeCAT. Ante su negativa, también estos últimos han dado un portazo.

Así que la cuerda se ha roto por ambos lados y se espera que el nuevo partido de Puigdemont celebre su asamblea constituyente el sábado 25 de julio, coincidiendo con la fecha en la que está previsto celebrar el Consell Nacional del PDeCAT.

Todo ello mientras Quim Torra sigue atrincherado en la Generalitat esperando a que el Tribunal Supremo confirme -si se cumplen los pronósticos- su inhabilitación en septiembre y la condena sea firme para convocar elecciones (de momento solo están anunciadas). 

Unos comicios en los que los posconvergentes -habrá que ver en cuántas candidaturas- y ERC, ahora socios de gobierno, se batan el cobre por el cetro del independentismo. Aunque a Esquerra no le interesa que las elecciones se planteen de esa forma. "Nuestra intención es que esto vaya de Iceta (el líder del PSC) o Aragonès (el previsible candidato de ERC), no de Iceta o el independentismo. Que no nos metan en el mismo saco", concluye un miembro de la cúpula de Esquerra.

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