10 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El impecable discurso del Rey rompe los esquemas y desquicia a Puigdemont

Puigdemont durante su mensaje televisado.

Puigdemont durante su mensaje televisado.

El presidente de la Generalitat se pensaba que el jefe del Estado no iba a tomar partido y como lo ha hecho le acusa de haberse dejado enredar por Rajoy sin escuchar a la Generalitat.

"Así no". Con estas palabras respondió Carles Puigdemont a Felipe VI en un mensaje televisado emitido justo 24 horas después que el del Rey.

El discurso del presidente de la Generalitat dejó patente su enfado con el jefe de Estado, al que acusó de tomar partido en lugar de optar por un "papel moderador" y de haber hecho suyas las políticas de Mariano Rajoy.

Es más. Puigdemont le reprochó al monarca que ni siquiera haya tenido "interés" en conocer la opinión de la Generalitat, y haber perdido "una oportunidad de dirigirse a todos los ciudadanos a quienes debe la Corona".

"Con su decisión de ayer usted decepcionó a mucha gente en Cataluña que le aprecia", continuó Puigdemont.

El independentismo está desconcertado. No contaban con que el Rey dejara esta vez de lado las equidistancias y se pusiera en cabeza de la defensa de la Constitución y la unidad de España, dando vía libre a los poderes del Estado para que apliquen todos los mecanismos necesarios para que Cataluña vuelva a la senda de la legalidad. Incluido el artículo 155.  

 

No contaban, en definitiva, con que por esta vez Felipe VI dejara de ser árbitro para convertirse en capitán de uno de los equipos. El único que se mantiene fiel a las leyes.

Ya en un tono más rebajado, el presidente de la Generalitat afirmó que este momento "pide mediación", y pronunció tres palabras: "Paz, diálogo y acuerdo". Pareciera como si Puigdemont esté buscando una salida para, forzado por la CUP, no tener que proceder finalmente a la declaración unilateral de independencia a la que se comprometió en las leyes aprobadas por el Parlament a principios de septiembre.

De hecho no hizo mención a tal declaración en ningún momento, y únicamente habló en abstracto de "la voluntad de los ciudadanos" e incluso sostuvo que el pueblo catalán "quiere continuar contribuyendo al desarrollo español".

Pueblo que según él "está unido" y es "un solo pueblo". Ignorando los enfrentamientos entre catalanes que se han vivido estos días en las calles.

Poco después el Gobierno de España advertía al presidente de la Generalitat que "no va a negociar ninguna ilegalidad" ni "aceptar ningún chantaje", y le reclamaba que "retire la amenaza de ruptura" y "empiece a hablar con todos los partidos políticos catalanes cuyos derechos ha pisoteado".

"La negociación en democracia solo tiene un camino, el camino de la Ley. Si el señor Puigdemont quiere hablar o negociar, o quiere enviar mediadores, sabe perfectamente lo que debe hacer antes: volver a la senda de la Ley, que nunca debió abandonar", afirmó el Gobierno en un comunicado difundido por Moncloa y que contiene algunos párrafos pronunciados por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, tras el mensaje televisado este miércoles del presidente catalán.

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