06 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Paz Padilla sabe perfectamente lo que pasa con Meritxell Batet: dale que te pego

Una palabra inundaba este miércoles las columnas y análisis políticos para explicar lo que sucedió un día antes en Congreso y Senado: pero todo tiene una explicación más sencilla y mundana.

Una palabra se repite este miércoles en las columnas de opinión y análisis políticos para definir lo que pasó el martes en el Congreso y en el Senado: esperpento. 

Pero Jesús Lillo va más allá en su columna de ABC y señala que calificar de esperpento lo sucedido es tanto como conformarse con "la teoría de la ensoñación que el Supremo estableció para explicar el golpe de Estado de Junqueras y Puigdemont, una vía que conduce directamente a la desdramatización de la cosa pública, que es el paso previo a la normalización que receta el Gobierno en funciones".

Por eso tira de ironía y sarcasmo: "En palabras de Meritxell Batet, que en la Cámara Baja hace las veces de Paz Padilla en Got Talent, se trata de dejar a un lado "una interpretación excluyente de la Constitución frente a otra integradora". Batet aprieta el botón dorado, dale que te pego, hasta que le sale un callo en el dedo índice. Todos aprobados, aunque juren en arameo". 

Para Lillo, "el deterioro de las instituciones no es patrimonio exclusivo de quienes quieren echarlas abajo, sino de los que consienten que las utilicen para hacer apología pública del delito. La integración de Batet es la complacencia de Sánchez y el silencio de una izquierda a la que no le basta con negociar lo innegociable, sino que se empeña en explicar lo inexplicable".

Así, argumenta, "las apuestas múltiples que de Vox al PSOE se cruzaron durante la elección de los miembros de la Mesa del Congreso no pasaron de ser la materialización de una combinatoria parlamentaria sesgada por el chantaje, el plante y la adhesión a cobro revertido, un juego en el que los cordones sanitarios son de quita y pon y los martirios se escenifican con barroquismo arrebatado, con la españolidad doliente que pregona y sobreinterpreta Vox".

Por eso, "el recital de acatamientos que siguió a la quiniela, sin embargo, supera el menguante umbral de la ética de los partidos para atentar contra la propia dignidad de la soberanía nacional que amparan las Cortes" pero "Batet no deja de pulsar el botón dorado que legitima el desacato".

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