24 de octubre de 2019 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Unas embarazosas imágenes de Carlos Lozano dejan al presentador fuera de combate

Carlos Lozano se puso malo ¿antes o después de ser pillado?

Carlos Lozano se puso malo ¿antes o después de ser pillado?

No va a ser fácil que a partir de ahora el presentador-superviviente logre campar a sus anchas por esos mundos de Dios. Como personaje generador de contenidos de Telecinco será difícil.

Este martes Sálvame empezó con una excusa de Carlos Lozano: por un problema médico no podía acudir a la entrevista que tenía prevista en plató. Sin embargo, había algo más: el programa iba a desvelar el testimonio de una chica que le dejaba en una situación comprometida.

La chica en cuestión afirma que pasó una noche de fiesta con Carlos y que no pasó nada, pero sí menciona que hubo algún que otro "pico" y estos inocentes besos son los que han molestado a Miriam Saavedra, con quien el presentador acaba de retomar su relación.

Desde el plató de Sálvame, Miriam no daba crédito. Explicaba que antes de escuchar este testimonio, tanto su novio como la chica en cuestión habían negado que hubiera nada entre ellos, ni tan siquiera picos, y acababa por romperse. Sus lágrimas conmovieron a Carlos Lozano, que intervino en directo para aclarar todo.



Sin embargo, la llamada se convirtió en una discusión de pareja. Miriam no entendía cómo la chica habla de besos en la grabación cuando ante ellos lo había negado y el presentador culpaba a los redactores de mentir diciéndole a la chica que él mismo había confirmado que entre ellos había habido besos.

Además, Carlos calificaba a esta chica como una persona "maravillosa" y esto acababa con la paciencia de Miriam, el presentador se enfadaba y le decía: "Todo es un bulo, no tengo nada que ocultar, deja tu papel de colaboradora de una vez, hija". Miriam no podía entender lo que oía y acusaba a su novio: "¡Te enredas en tus propias mentiras!"

A Miriam la intuición le decía que aquí hay “gato encerrado” y esta corazonada no le gustó nada al presentador, que le decía: “Pues qué pena, si tuviera yo que juzgarte a ti por lo que has hecho… prepárate ¡Qué pena que juegues con mis sentimientos!”.

La colaboradora lloraba de nuevo y las aguas tardaban en volver a su cauce pero lo hacían y Carlos se despedía con un conciliador: “No pasa nada, mi amor. Os quiero mucho a todos”.

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