14 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

A las barricadas: gresca entre Ferreras, Escolar y Cebrián por Pedro Sánchez

Pedro Sánchez con Pepa Bueno.

Pedro Sánchez con Pepa Bueno.

Igual que sucede en el PSOE, la izquierda mediática se ha dividido en dos bandos. El durísimo editorial de "El País" es sólo una parte. La Sexta, Prisa y los digitales arden a estas horas.

Las batallas internas de los partidos políticos son el momento para a prueba las lealtades de los afines mediáticos.

Cuando el PP afrontó su crisis en 2008 por el congreso de Valencia, se vio cómo Libertad Digital, que entonces aún controlaba varios programas de la COPE y El Mundo de Pedrojota Ramírez se convertían en altavoz de dirigentes del PP críticos (¿o era al revés?), mientras que por el contrario ABC, La Razón o Intereconomía optaban por respaldar el liderazgo de Rajoy. Vista desde la distancia aquella batalla –en la que hubo cadáveres como María San GilJuan Costa– se ve ahora ridícula si se compara con la magnitud alcanzada en la actual crisis socialista, en la que un líder asegura que sigue siendo líder mientras pesos pesados le niegan tal reconocimiento. Lo más parecido en la historia del socialismo fue entre Prieto y Negrín en los cuarenta. ¿Y cómo se ha alineado la izquierda mediática ante el resquebrajamiento socialista?

Los digitales radicales le lloran tras apuñalarle…

Resulta curioso leer en Público esta semana una columna de Escudier en la que defiende a Sánchez y ataca a Susana Díaz usando el mismo estilo que ya usó en 2012 para defender a la zapaterista Chacón y atacar a Rubalcaba. Las alineaciones cambian. Chacón y Rubalcaba hoy son camaradas en el asedio a Sánchez.

Pero, retrocediendo un poco, fue reseñable que la gran mayoría de tertulianos zapateristas que tanto defendieron al Gobierno ZP, Ignacio Escolar, Fernando Berlín, Jesús Cintora y demás, le negaran su apoyo a Pedro Sánchez, presentándole en sus medios como un partido viejo que se iba a echar en los brazos del PP. Le afeaban su apoyo a la Constitución y al Rey Felipe, como si no fuera suficientemente rojo. En cambio elogiaban a "esos profesores universitarios" que venían a cambiar la política española.

Algunos igual se pasaron de frenada cuando llegaron a asegurar en el Debate del Estado de la Nación de principios de 2015 que Pedro Sánchez no estaba legitimado para presentarse como "el líder de la oposición", porque ese título correspondía a Pablo Iglesias (que aún no era ni diputado, pero este les debió de oír porque acabó soltando públicamente que él era el verdadero jefe de la oposición, aunque las urnas le negaran tal título).

Esos medios parecían desear tanto el sorpasso como sus equivalentes en la derecha mediática, complacidos de tener enfrente a un Podemos que movilizaría más a los votantes del PP como enemigo que el PSOE. Sánchez tuvo que demostrar con hechos que su "no es no" a Rajoy iba en serio y sólo entonces (a partir de este septiembre) Berlín o Escolar comenzaron a defender a aquel Sánchez al que ninguneaban. Esta semana todos ellos le han apoyado en tertulias. Eso sí, parecen olvidar que ellos contribuyeron en parte a crear el ambiente que causó el hundimiento electoral del PSOE, hundimiento que ha sido la principal excusa para fumigar a ese Sánchez por el que ahora lloran.

La Sexta ¿No es nada personal?

Donde no ha habido cambio es en La Sexta. Antonio García Ferreras estuvo desde el principio en contra de Pedro Sánchez y ningún cambio del líder socialista le ha hecho cambiar de opinión. Sus informativos secundaron con saña la idea de que Sánchez era un mero "comparsa del PP", lanzando titulares como "El PSOE todavía no ha pedido la dimisión de tal dirigente del PP", mientras que Podemos sí lo hacía y similar. El propio Ferreras acusaba de cobarde a Pedro Sánchez por negarse a ir a La Sexta Noche, Al Rojo Vivo o El Objetivo. Ferreras heredaba la gresca que ya había mantenido con Rubalcaba durante todo su mandato (él era de los de Chacón). La Sexta ha atribuido a Sánchez todas las derrotas electorales del PSOE. No así las victorias, el propio Ferreras insistió en que el triunfo en Andalucía era gracias a Susana Díaz y no a él.

Siempre en contra. Si Pedro Sánchez se cargaba a Tomás Gómez, La Sexta salía en su defensa e insinuaba que él podía haberse convertido en un títere de Rubalcaba. Mientras que en las últimas semanas los digitales izquierdistas modificaban su actitud hacia Sánchez entendiendo que ahora podía favorecer los intereses de Podemos, en La Sexta no hubo cambio alguno. Ferreras ha mantenido su guadaña sobre Sánchez hasta el final, desde abrir su programa acusando a Sánchez de estar detrás de tuits contra Vara hasta un especial nocturno la noche del jueves en la que parecía disfrutar viendo cómo se desplomaba un político que, por lo que sea, no ha figurado entre sus santos personales. ¿Ferreras defiende acaso la abstención para que el gobierne el PP? ¿Defiende terceras elecciones? No, más simple. Defiende que se largue Sánchez y después, ya se verá.

El Grupo PRISA: de la palmadita al navajazo

Sánchez ha resultado no ser un dirigente cabal, sino un insensato sin escrúpulos que no duda en destruir el partido que con tanto desacierto ha dirigido antes que reconocer su enorme fracaso”. Esta es sólo una de las frases que se leen en El País de este jueves, en el que es el editorial más brutal dirigido por el Grupo Prisa contra un líder del PSOE. ¡Y se quejaba Zapatero!

Lo paradójico es que Prisa fue el único aliado mediático que se encontró Pedro Sánchez cuando llegó, mientras el resto de medios le vapuleaba por la derecha o por la izquierda al joven líder. Prisa y PSOE tenían algo en común: los mismos foros que acusaban al PSOE de haberse derechizado repiten la misma acusación contra el grupo mediático por negarse a apoyar a Podemos.

Prisa secundó con entusiasmo a Sánchez en su arriesgada estrategia de extirparse a Tomás Gómez y fue el único medio que apoyó el intento de gobierno PSOE-Ciudadanos en marzo (intento que frustró el "no" conjunto de PP y Podemos). Pero tras las repetición de elecciones de junio, Prisa consideró a la vez que la vieja guardia socialista (nunca ha estado clara dónde está la frontera divisoria entre el grupo presidido por Juan Luis Cebrián y la vieja guardia felipista) que el PSOE debía admitir su derrota y pasar a la oposición.

Desde el comienzo de septiembre, evidenciada la negativa de Pedro Sánchez a dejar gobernar al PP sin que quedara clara ninguna alternativa, El País y la SER han mostrado una clara oposición al bloqueo institucional y a la repetición de elecciones, o lo que es lo mismo, a Sánchez. Fueron su único apoyo mediático y han terminado siendo los que le han asestado la daga florentina entre el segundo y el tercer intercostal y dando media vuelta para hacer más daño (lo que se habrá debido de reír el ex alcalde de Parla leyendo el editorial).

Pero aún habrá combate hasta que haya una nueva dirección y los medios, fieles a su estilo, aún pueden dar muchos volantazos.

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