18 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Una sencilla explicación a por qué cae el PP, se hunde Cs y no deja de subir Vox

Pese a la frescura de líderes como Casado y Ayuso, la supervivencia de dirigentes y candidatos señalados por el pasado y los juzgados afecta al crecimiento de la siglas. Hay casos de libro.

 

 

Las encuestas electorales sobre el centro-derecha español son tozudas: el PP sigue en caída, Cs se derrumba y Vox está al alza.

La irrupción de los de Santiago Abascal en el panorama político ha conseguido que vuelvan a las urnas antiguos votantes del Partido Popular (y ahora también seduce a otros de los que un día, desengañados, se acomodaron en el partido naranja) que se habían perdido en la abstención.

Ello, lógicamente, hace que el centro-derecha crezca en su conjunto, llegando a obtener valores similares a los que cosechó en 2011, cuando Mariano Rajoy obtuvo la mayoría absoluta.

La llegada de Pablo Casado al frente del PP no ha logrado frenar por ahora la sangría de votantes que su partido padece desde 2012. De hecho, la encuesta real andaluza del 2 de diciembre, si algo ha demostrado (por más que Juan Manuel Moreno haya conseguido un cambio histórico arrebatándole la Junta al PSOE tras 37 años), es que el PP ha perdido en los últimos 6 años, solo en Andalucía, casi un millón de votantes.

¿Qué le ocurre al PP, un gran partido, para que continúe deshilachándose a pesar de la irrupción de un líder moderno con un equipo que desea regenerar un partido asolado por la corrupción?

En este momento, casi todos los sondeos hablan de que los populares, en el mejor de los casos, solo llegarían a retener 90 de los 137 escaños que obtuvieron hace tres años en las elecciones generales.

¿Qué le ocurre al PP, un gran partido, para que continúe deshilachándose a pesar de la irrupción en Génova de un líder moderno con un equipo nuevo de personas jóvenes y que desea regenerar un partido asolado por la corrupción?

Líderes gastados

Noticias como las de los casos Erial alrededor de Eduardo Zaplana, Lezo, Púnica, Kitchen, Gürtel, y otras no son desde luego una alfombra roja para acceder a la puerta del crecimiento.

Así las cosas, es fácil ver la regeneración “pablista” como puramente cosmética. Además, Casado, fuera de las paredes de su Comité de Dirección, sigue acompañándose de demasiadas personas gastadas, políticos de otros tiempos salpicados por la corrupción. 

 

La buena gente que ha apoyado al Partido Popular en las urnas, a las duras y a las maduras, para que no ganase la izquierda está harta de políticos arrogantes de siempre, de imputados, procesados y condenados que viven empotrados en sus siglas. Ahora mandan más que nunca las “propuestas que entusiasman” y, por suerte, ha perdido todo sentido votar a la opción menos mala. 

La movilización

De ahí que apelar al voto útil frente al “riesgo Vox” sea un arma de doble filo. Porque en política 1+1 nunca es 2. Los de Abascal han movilizado a un votante para el centro-derecha que se había perdido en la abstención.

El PP se plantea presentar como candidata a la Alcaldía a una política juzgada por un delito para quien la Fiscalía pide cinco años de cárcel

Si Vox no existiera, o no se presentase en circunscripciones más pequeñas, como se le pide desde Génova para no fragmentar el voto, muy probablemente sus apoyos se quedarían sin opción a quien votar y no irían al PP.

No se puede continuar alimentando la idea arrogante de que existen votantes “cautivos” a los que se puede maltratar siempre. El voto es de cada uno (no de ningún partido) y cada español debe ejercerlo según su criterio.

Les pongo un ejemplo: Villaviciosa de Odón (Madrid).

El PP se plantea presentar como candidata a la Alcaldía a una política juzgada por un delito medioambiental para quien la Fiscalía, tras el correspondiente  juicio en la Audiencia Provincial, pide cinco años de cárcel.

Por si esto fuese poco, está imputada en la “operación Lezo” por el juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón por la compra de una empresa en Brasil, cuando era consejera de la Comunidad Autónoma de Madrid, con un sobrecoste para las arcas públicas de 40 millones de euros.

Un lastre para Casado y Ayuso

Por supuesto, le deseo personalmente lo mejor ante los tribunales y respeto su sagrado derecho a la presunción de inocencia. Pero estamos hablando de la ejemplaridad de un candidato. En política hay que serlo y parecerlo.

El PP de Madrid de Pío García Escudero, Juan Carlos Vera y Antonio González Terol ¿no tiene ideas mejores para no dejar a los pies de los caballos a políticos frescos como Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso? De verdad, grotesco.

 

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