La lucha sigue por superar el rol de "guardiana del amor conyugal"

El autor de ´El libro de la recién casada´previene siempre a la mujer de las amistades, pero sobre todo de un sexo con otro. Vamos, que mejor tener solo amigas

No recuerdo cómo cayó en mis manos ´El libro de la recién casada´ de Dr. Maldonado, publicado en el año 1962, pero se me ponen los pelos como escarpias cada vez que recuerdo sus mensajes dirigidos a nuestras madres, abuelas y bisabuelas.

Indagando poco tiempo después descubrí que este libro se lo regalaron a una niña de dieciséis años que acababa de casarse con un señor mucho más mayor que ella, hace ya cincuenta y siete años.

Leo y me quedo estupefacta, me chirría la frase “guardiana del amor conyugal”, me aterroriza que diga que tenemos que ser flexibles al marido, sumisas y no independientes en nuestras decisiones y pensamientos, sin personalidad, no contradiciendo al cabeza de familia que siempre será el hombre. ¡Viva la diversidad familiar!¡Viva yo!¡Gracias a Clara Campoamor por abrir el camino al voto femenino!

El autor previene siempre a la mujer de las amistades, pero sobre todo de un sexo con otro, vamos, que mejor tener solo amigas. De ahí frases que he oído en pleno siglo XXI de forma literal “nunca una mujer y un hombre pueden ser amigos”. Obliga también a llevarse bien con la familia del esposo, sobre todo con su madre política.

Bendita ley del divorcio de 1981 en España, bendita libertad, bendito feminismo, bendito empoderamiento, bendita igualdad, bendita soltería.

Advierte de que vestirá de forma decorosa y con el deseo siempre de agradar al marido en todos los aspectos, también el sexual, dándole hijos, prohibiendo los medios anticonceptivos, el onanismo, el coito interrumpido, pudiendo éstos derivar en daños para su salud. Es terrible leer hoy en día estos mensajes.

Relata cómo debe ser el hogar perfecto, lugar preferente que debe ocupar la mujer, siendo las comidas de una gran cocinera y puntuales, siempre esforzándose en contentarle o distraerle, pese a su malhumor, negatividad o desorden, porque él es quién sustenta la economía del hogar, hay que disculparle incluso su egoísmo, recibiéndolo en perfecto estado de revista y teniendo en cuenta sus horarios. ¡Arriba la conciliación familiar!

Indica que debe ser una buena anfitriona explicándole de qué forma, con todo detalle, decorando el hogar con plantas, luz adecuada, siempre con el beneplácito del marido, claro está, en perfecto orden y limpieza, sin quejarse de las labores domésticas. De ahí que muchos hombres digan que “si quieres te ayudo y yo colaboro con mi mujer”. ¡Viva la coeducación!

Como máxima obliga a las mujeres a ser madres. Pues Dr. Maldonado, lo seré si me apetece.

Un libro que nos hace pensar que hemos evolucionado mucho, pero que debemos seguir en la lucha por tener los mismos derechos hombres y mujeres.

*Grupo EmeDdona

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