24 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

ERC baja del guindo a Puigdemont y desata una batalla campal en el secesionismo

Simpatizantes del independentismo, este martes frente al Parlament. Con máscaras de Puigdemont.

Simpatizantes del independentismo, este martes frente al Parlament. Con máscaras de Puigdemont.

Junqueras y los suyos se hartan del expresidente y sus exigencias y dinamitan su investidura. La CUP y la ANC agitan de nuevo a los más radicales en la calle. Y el Parlament se bloquea.

"Lo que ha sucedido este martes en el Parlament es, simplemente, que Junqueras se ha hartado. Y ha dicho: hasta aquí hemos llegado". De esta forma tan gráfica resume en ESdiario un dirigente de la antigua Convergencia la decisión de Roger Torrent, o de Esquerra por mejor decir, de desconvocar el pleno y congelar sine die la investidura de Carles Puigdemont, prohibida expresamente por el Tribunal Constitucional si no se entrega antes al juez Pablo Llarena.

Esta misma fuente hace hincapié, además, en la desaparición de la primera línea de la líder de facto de ERC, Marta Rovira, la persona que lo ha negociado todo desde las elecciones del 21-D con Puigdemont. El estado de las relaciones entre los de Junqueras y Junts per Catalunya se plasma en dos desplantes del expresidente fugado a Bélgica. Este martes, ni siquiera cogió el teléfono a Torrent. Y eso que le llamó en cinco ocasiones.

Mientras Puigdemont exigía a Torrent garantía para su "inmunidad total"  y regresar, Junqueras sabía que el juez le prohibía asistir al pleno.

Pero lo que más ha indignado en Esquerra en las últimas 24 horas es la decisión unilateral que Puigdemont adoptó este lunes, cuando pidió amparo al presidente del Parlament para que le garantizara "inmunidad total" para regresar a Barcelona y ser investido. Todo, fuera de los canales de comunicación abiertos con Rovira.

Y es que se da la circunstancia de que mientras Puigdemont exigía garantías para él, el juez Pablo Llarena echaba el último jarro de agua fría sobre Junqueras. Le prohibía tajantemente asistir al pleno previsto para las 3 de la tarde de este martes.

Tal vez por eso, Puigdemont  tras el varapalo recibido ha clamado por la unidad en su primera reacción tras la investidura frustrada. "Si nos mantenemos juntos, dignos, democráticos y pacíficos, iremos avanzando hasta la plenitud de nuestra libertad. Porque tenemos derecho y porque nos lo hemos ganado", ha dicho.

Fuentes consultadas por este diario aseguran que fue a última hora de este lunes cuando los teléfonos de los dirigentes de ERC comenzaron a sonar. Primero había sido el diputado Joan Tardá (el fin de semana) el que exigió el "sacrificio" de Puigdemont. Luego, el propio Torrent el que comunicó a su entorno su negativa a desobedecer el mandato del TC y seguir los pasos de su antecesora, Carmen Forcadell.

Con este escenario y la indignación creciente de la cúpula de Esquerra con el candidato fugado -y haciendo bromas en las redes sobre su hipotético regreso-, el presidente del Parlament se adelantó a primera hora a la reunión de la Mesa de la cámara y compareció ante los periodistas para desconvocar el pleno de la polémica.

Por si había alguna duda de que no era una decisión unilateral y personal de Torrent, Junqueras habló claro desde la cárcel de Estremera vía Twitter bajo el solemne epígrafe Mensaje de Junqueras desde la prisión. Y con un agradecimiento expreso a la defensa de Torrent de los derechos de "todos los parlamentarios". No solo los de Puigdemont, como el expresidente había exigido.

 

Eduoard Pujol y Elsa Artadi, los muñidores de Junts per Catalunya que mueven los hilos de Puigdemont en el Parlament.

 

Junto a Junqueras, corrieron en defensa de Torrent el exconseller Carles Mundó -que fue favorito para ocupar su cargo- y el portavoz oficial de ERC, Sergi Sabral.

Las fuentes consultadas por ESdiario confirman que la cúpula de Esquerra mantiene a día de hoy un rechazo frontal a facilitar una investidura de Puigdemont desobedeciendo al TC. Porque pondría en el banquillo de inmediato a Torrent y prolongaría la aplicación del 155, que es la losa que impide que el juez Llarena alivie la situación procesal de Junqueras.

De esta forma, el Parlament está en una situación de bloqueo. Un sector del PDeCAT mantiene en la recámara un terna de candidatos alternativos -Jordi Rull, Edouard Pujol y Elsa Artadi- para una segunda intentona de investidura. El problema radica ahora en que los cuatro diputados de la CUP han asegurado que solo prestarán sus votos a Puigdemont.

La otra alternativa es que sea la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, la que lo intente, tal como le ha pedido este martes el PP. "No iremos a una investidura para perderla", advierten fuentes de la formación naranja. Y así, a la espera del informe de los letrados del Parlament, Antoni Bayona y Xabier Muro, Torrent tiene dos escenarios sobre su mesa. O mantiene el bloqueo o abre una segunda ronda de consultas con los portavoces de todos los grupos.

Y aquí se gestaría la traición a Puigdemont que muchos dirigentes del PDeCAT reconocen en privado que desean. Si no, el 155 habrá llegado a Cataluña para quedarse más tiempo del previsto.

Y, además, los independentistas están obligados a lidiar con la frustración que han generado entre sus bases. La manifestación a las puertas del Parlament es una buena prueba de ello y de la capacidad que la CUP, ANC y Ómnium siguen teniendo para agitar el avispero del independentismo.

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