17 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Pillan a Sánchez a traición en la foto más horrenda que le han hecho en años

Pocas cosas le gustan más al presidente en funciones del Gobierno que una cámara y un posado. Ha hecho miles de lo más variopintos. Pero esta vez nada salió como él esperaba.

Es de sobra conocida la afición de Pedro Sánchez a las fotos, que raya lo obsesivo. No perdonó ni cuando este agosto visitó el incendio de Gran Canaria e hizo posar con él a 80 militares en la base aérea de Gando.

Una fotografía de la que después La Moncloa se desentendió ante la polémica suscitada en las redes sociales (culparon al Ejército), por lo frívolo de retratarse así después de que las llamas hubieran arrasado con más de 9.000 hectáreas de la isla. 

Pero las cámaras, tan amigas del socialista en tantas ocasiones, esta vez le han jugado una muy mala pasada que tanto El Mundo como El País reflejan en sus portadas de este miércoles. El primero muestra al presidente en funciones empapado en sudor. El diario de Prisa ha elegido una imagen en la que se le ve secándose la frente.

 

En ambos casos Sánchez sale muy desmejorado, él que siempre aparece perfecto en las fotos incluso después de correr (supuestamente) 10 kilómetros por el monte, como en ésta. Y todo por un error de la organización del acto de este martes.

 

Se suponía que la presentación de sus 370 propuestas para un programa común progresista -así lo han bautizado los socialistas- iba a ser un acto de lucimiento y ensalzamiento del candidato del PSOE

Todo debía salir a la perfección. Empezando por la cuidada puesta en escena, con dominio del color rojo y todos los focos apuntando al escenario del MEEU  de la estación de Chamartín (el espacio experiencial urbano para la cultura y el ocio). Apuntándole a él. Y siguiendo por la amplísima lista de socialistas invitados, entre ellos el Gobierno en funciones en pleno.

Pero resultó que al poco de arrancar el acto, el calor se hizo insoportable. Ante la afluencia de gente, los modestos aparatos de aire acondicionado no daban a basto. Empezaron a proliferar los abanicos entre el público y Sánchez comenzó a sudar la gota gorda en el escenario, bajo los intensos focos. Literalmente. Tanto que acabó empapado.

Los fotógrafos no perdieron ocasión de inmortalizar la estampa, con la chanza de lo mucho que le están haciendo sudar al socialista para ser investido presidente. Una estampa que jamás habría permitido ni distribuido La Moncloa. Pero era un acto de partido, organizado por el PSOE. Con el consiguiente enfado de Presidencia.

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